viernes, 8 de octubre de 2010

Balance

Parece que llegadas ciertas fechas es casi obligatorio hacer balance de lo que uno ha hecho en la vida y de lo que queda por hacer. Pues nada, haremos un par de listas.

En 25 años...
  • He aprendido dos idiomas (inglés y alemán) y un poco de otro (ruso)
  • Me he sacado dos licenciaturas (aunque es trampa, porque la uc3m me hacía 2x1)
  • He estado en Portugal, Francia, Italia, República Checa, Hungría, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, no necesariamente por ese orden (ya sé que Ruth me gana en el cómputo de países visitados)
  • He hecho el Camino de Santiago (200 km desde Ribadeo con La Vaga) y la Ruta 66 (unos 4.000 kilómetros desde Chicago hasta Los Ángeles, y otros 2.000 extra que incluyen una excursión al Gran Cañón, un desvío para ir a Las Vegas, una visita a Laguna Seca y un par de días en San Francisco)
  • He tenido 14 trabajos, contando el actual
  • He robado una jarra de medio litro del Oktoberfest de Alcalá de Henares (lo pongo entre mis logros porque, de todos los que estábamos allí, fui la única que sacó una jarra)
  • He aprendido a utilizar Photoshop, Avid, Premiere, InDesign, Illustrator, Dreamweaver y, por supuesto, QuarkXPress. Sólo me falta el After Effects.
  • He salido en un corto (era un trabajo de clase y no diré cuál porque hay lectoras habituales implicadas)
  • He tenido esguinces en los dos tobillos, una fisura en el brazo y otra en el tobillo (hechas al mismo tiempo), rotura del radio del brazo izquierdo, una torcedura de muñeca, una sobrecarga muscular (durante el Camino de Santiago, concretamente) y una contusión en la espalda.
  • He vivido unos meses en Berlín (y creo que no he sido capaz de volver a adaptarme a Fuenlabrada)
  • He aprendido a cocinar pollo al curry
  • Me han enseñado a trazar curvas
  • He visto las 11 temporadas de Frasier

En los próximos años quiero...
  • Terminar de aprender ruso
  • Aprender a usar After Effects y a editar audio
  • Sacarme la licencia de submarinismo
  • Volver a Berlín (esperemos que definitivamente o al menos por un tiempo largo) y poder ver el centro de la ciudad completamente reconstruido (es decir, sin andamios ni telas ni vallas de obra)
  • Encontrar un trabajo estable (a ser posible, que permita cumplir el punto anterior)
  • Ver todas las pelis y series de mi lista de "para luego"
  • Leer todos los libros de Pratchett (además, ayer mi jefa me dijo que hasta que no me los acabe todos no me deja leer otra cosa)
  • Ir a un festival de cine (Sitges, por ejemplo)
  • Aprender a hacer cócteles
  • Viajar a Japón y a Rusia

miércoles, 6 de octubre de 2010

Frustración

En teoría, este post se iba a titular "El contrato" y, en teoría, iba a ir sobre burocracia y sobre la manera absurda en que la empresa ha gestionado los contratos y ha pagado las nóminas. Hasta tenía un final feliz en el que todo cuadraba y todos nos íbamos a casa con nuestros contratos y nuestros sueldos. Pero sólo en teoría, porque cuando he salido de trabajar y me he sentado en el autobús era la viva imagen de la frustración.

No tengo por costumbre hacer post serios, soy más de cosas absurdas. Lo cierto es que el día había empezado un tanto absurdo, incluyendo un alcalde serrano (serrano de sierra, que en este caso el adjetivo tiene poco que ver con el físico del susodicho regidor) trajeado con un tajo de cuchilla de afeitar mal (pero muy mal) disimulado en un acto de ¿presentación? (por llamarlo de alguna manera) improvisado a última hora y con prisas. También había un abono extraño en mi cuenta corriente (en este caso "abono" podría estar relacionado con el significado menos agradable de la palabra, porque la cantidad era una auténtica mierda). Luego ha venido un señor empresario un tanto rural con los ansiados contratos y la cantidad que faltaba del abono bancario (¿a qué ahora véis la palabra "abono" con otros ojos?) y todo ha tenido un final feliz.

Entonces, ¿qué ha pasado en ese intervalo de tiempo entre la firma del contrato y la llegada al autobús? He llegado a la conclusión de que la frustración es como cuando incubas un virus, que tú estás tan estupendamente y de pronto te ves mareado y de rodillas ante el wáter de tu casa. Bueno, no siempre, a veces no te da tiempo a llegar al excusado o no estás en casa. Pues a mí me ha pasado algo así. De pronto, mientras escribía el texto correspondiente sobre el alcalde con tajo de afeitado en la cara en un acto montado así de cualquier manera, me he bloqueado y he empezado a sentir una especie de dolorcillo de cabeza. Aunque he tardado un webo en terminar la página en cuestión, he conseguido terminar todas mis tareas a una hora prudente pero últimamente siempre ocurre algo que me obliga a estar más tiempo en el trabajo y hoy no iba a ser una excepción. Conclusión: he salido del trabajo a las 19:20, cuando se supone que mi jornada termina a las 17:00.

Cuando he salido, he pensado en mi escueta nómina, he recordado las condiciones del contrato y he sido consciente de la hora que era al llamar a mi casa para decir que ya salía de allí, me he venido abajo. La generación mejor formada de España se está pudriendo en trabajos de mierda muy por debajo de sus posibilidades y en las colas de lo que antes se llamaba Inem. Ejemplo, yo misma: dos licenciaturas (vale que no son física y ciencias exactas pero son dos), cuatro años de experiencia, inglés (B1), alemán (B2) y ruso (A2, después de haber pasado el A1 con un 94% de aciertos). Nuestro paro subió un 6% en septiembre, mientras que el de los "adultos" sólo subió un 0,6%. Con este panorama es difícil sentirse gratificado, no es por nada. En todo esto iba pensando mientras miraba a través de mi reflejo en un autobús casi vacío.

Y así, niños, es como funciona la frustración. Otro día explicaré el autoengaño (cuando tenga un ejemplo que venga a cuento).

viernes, 1 de octubre de 2010

Cuadrando horarios (vol. II): burocracia piscinera

Como instituciones públicas que son, las piscinas municipales también tienen sus detalles burocráticos absurdos. De hecho, ahora mismo me veo envuelta en un proceso burocrático que no sé ni cómo ni cuando llegará a su fin.

El tema es que, con mi nuevo medio-trabajo, no puedo ir a la piscina en el horario que he tenido durante los últimos 9 años, de 17:00 a 17:45, puesto que salgo como muy pronto a las 17:00 y no precisamente cerca de la piscina. A primeros de septiembre pensé ingenuamente que esta gente era algo organizada y quería tener los grupos hechos antes de que empezaran las clases en octubre. Y fui a pedir el cambio. Como ya lo conté y no me apetece repetirme, haré un breve resumen: fui, no había nadie, una señora muy maja llamada Maite me hizo el favor de resolverme el problema y me dijo que volviera el 1 de octubre. La historia completa (para quien esté muy aburrido y quiera leerla) está en este post.

Ayer le pedí un justificante a mi jefa para poder hacer el cambio hoy, 1 de octubre, que es la fecha que me dijo Maite. Como la otra vez no tenían muy claro si el cambio era en administración del Patronato Municipal de Deportes o en administración de la piscina, he llamado por teléfono antes y así me ahorro cruzar toda Fuenlabrada. Si algo he aprendido con tanta burocracia es a evitar las rutas turísticas nos guiadas de una ventanilla a otra y los viajes inútiles.

He buscado el número del PMD en la web del Ayuntamiento (ojalá las de los ayuntamientos de la sierra estuvieran la mitad de organizadas; algún día las analizaré) y he llamado. Me ha salido el típico contestador de "Ha llamado a" y "para hablar con xxxx pulse 1". Allí me han dicho que si es con justificante se puede hacer el cambio pero que tendría que ser en la piscina y me han dado el teléfono de la piscina. De hecho, me han dado el número dos veces, porque la amable señorita que me ha atendido me lo ha dado mal. Se nota que acaban de volver de vacaciones, porque aún no estaba quemada.

He llamado a la piscina y no me lo han cogido. Por si acaso, he repetido la operación marcar-llamar dos veces pero el resultado ha sido el mismo. Hummm, qué extraño: en la web aparecen dos números de teléfono de la piscina municipal. Vamos a probar con el segundo a ver si... Sí, me lo han cogido ¡bieeeeen!

¿Qué pensabáis, que iba a ser todo tan sencillo? Pues no. Vamos primero con la parte buena: como tengo justificante, me dejan pedir el cambio. Ahora vamos con la parte tonta: las clases empiezan la semana que viene y administración debería abrir el día 6 pero no lo van a hacer, porque van a abrir el día 13. Han decidido que tienen mucho trabajo y por eso van a abrir más tarde. No sé yo qué lógica habrán seguido para llegar a esa conclusión pero aún tengo que esperar casi dos semanas para pedir el cambio. Ahora bien, yo sólo puedo ir los viernes y mi madre no está muy por la labor de hacerme recados, aunque siempre es la primera en pedírmelos. Bueno, pues esta vez se tendrá que aguantar y hacerme el favorcillo de ir el día 13 por la tarde a pedir el cambio de horario con el justificante que me ha dado mi jefa. No sé si, ya de paso, decirle que el curso pasado perdí el carnet y darle también una foto para que me den el carnet nuevo.

Lo malo no es que tarden dos semanas en decirme si me dan el cambio o no, es que, en caso de que no me dejen cambiarme, a mediados de octubre ya es demasiado tarde para meterme en otra piscina o en un gimnasio y tendría que esperar a noviembre para empezar cualquier otra actividad física controlada. Teniendo en cuenta que desde que me hostié en el metro, allá por febrero, apenas he hecho ejercicio, os podéis imaginar como está mi pobre espalda. Aunque bueno, leí el otro día que John F. Kennedy también tenía dolores de espalda e iba todo el día ciego de calmantes y miradle, llegó a presidente de Estados Unidos (aunque luego se lo cargaron y ahora su hija es la señora de Schwarzenegger). Además del problema de salud están los temas estéticos porque, como diría mi amiga Hell's Tea, se me está poniendo el culo en panavisión.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

29-S

Sí, ya sé que el título no es nada original pero es lo que hay. Yo, por mi parte, estoy en el curro, como cada día. Me da igual, llamadme todo lo que os dé la gana, porque estos son mis motivos para venir hoy a trabajar:
  1. Si quisiera hacer huelga, la tendría que haber hecho ayer, porque trabajo en prensa diaria. Por si alguien aún no lo sabe, la prensa escrita diaria hace la huelga el día antes para que el día "de pararse" no haya periódicos en los kioskos.
  2. Creo que la idea de la huelga llega mal y tarde.
  3. Los primeros que deberían aplicarse el cuento de "Así NO" son los sindicatos. Últimamente, se han cubierto de "gloria" y mejor será que no cuenten conmigo para que parezca que hacen algo útil.
  4. No me queda muy claro cuál es el motivo real de la huelga. La reforma laboral no me sirve de excusa por dos razones: a) ya está aprobada; b) antes del verano, cuando se decidió que la huelga sería el 29 de septiembre, no se sabía si la reforma laboral se aprobaría ni cómo sería el texto definitivo.
  5. En el momento en que los sindicatos dejan de estar al servicio de los trabajadores para estar al servicio de sus propios intereses económicos, algo falla. Ejemplo: la huelga de funcionarios se cambió de día porque los sindicatos recibieron una inyección considerable de pasta. Si no me defienden porque prefieren defender sus bolsillos, que no me pidan ayuda. Lo peor de todo es que se enrabietarán al ver que nadie sigue la huelga y se dedicarán a dar por culo y a extorsionar, con lo cual, perderán aún más credibilidad de la poca que les quedaba.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Procesionando

El otro día, salí brevemente de la redacción (lo que es salir del edificio, cruzar la calle y entrar en otro edificio) para hacer una noticia de cultura sobre una maqueta. Eso sí, la maqueta tenía trenes que se movían. Hoy, que estamos en cuadro porque una compañera (somos tres redactoras) está en Navarra, me ha tocado ir a una rueda de prensa sobre el tema más insulso que pueda imaginar la mente humana y, después, al pueblo de al lado, del que no había oído hablar hasta que entré en el periódico.

Resulta que este pueblo estaba en fiestas. Y, como todo pueblo en fiestas, saca a la virgen en procesión. Sí, amiguitos, me han mandado a cubrir una procesión. Y no iba yo sola, llevaba fotógrafo. La verdad es que el fotógrafo tenía más que hacer que yo, porque para escribir una noticia corta sobre que los habitantes del pueblo X han sacado a la virgen de Y en procesión con motivo de las fiestas patronales no hace falta irse hasta allí.

El caso es que he terminado cruzando la procesión desde atrás hacia adelante, en varios intentos fallidos de no perder al fotógrafo. Es lo que pasa cuando tu compañero es un chaval que si separara la ropa oscura y la blanca tendría que poner una lavadora sólo con calzoncillos y calcetines de deporte el día que tocara lavar blanco. En el proceso, varios señores me han empujado y casi me como un lirio cuando una señora me ha agredido (sin querer y por no mirar a su alrededor) con un ramo de flores que, sospecho, iba destinado a la posterior ofrenda floral a la patrona del pueblo.

También he intentado adelantar sin éxito a un voluntario de Protección Civil y he desistido. Por fortuna, he visto a dos señores trajeados que se abrían paso entre la multitud (bueno, lo que se considera "multitud" en un pueblo de 11.000 habitantes) y los he seguido, hasta que he conseguido salir de la procesión, adelantarla y esperar tranquilamente a que la patrona, el cura, la banda militar y toda la comitiva de señores trajeados, niños con globos de Bob Esponja y señoras de traje-chaqueta y pelos cardados llegaran al final del recorrido.

Allí he reencontrado al fotógrafo, que me ha dicho que él pasaba de estas cosas y que volvíamos a la redacción, que ya había tenido suficiente procesión. Normal, al pobre le tocó tragarse también la misa del otro día en El Escorial con Rouco y la señora presidenta.

Ah, se me olvidaba mencionar que para ir a la presentación chorra y a la procesión he tenido que entrar una hora antes de lo normal y que, como sólo éramos dos redactoras, he salido tres horas tarde. No sé ni cómo he podido llegar a casa.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Otra de burocracia

Llevo bastante tiempo preguntándole a mi jefa cuándo me van a hacer el contrato. Hasta que el miércoles, por fin, llamaron de la gestora para pedir mis datos y los del nuevo fotógrafo. Me resultó raro que pidieran tan pocos datos pero pensé que lo mismo mi jefa le había mandado alguno de los que vienen en mi CV.

El jueves volvieron a llamar para pedir número de la Seguridad Social y número de DNI. Ya me parecía raro que no los hubieran pedido el día anterior. Empiezo a preguntarme qué método de trabajo siguen en esa gestora.

Hace un rato, me ha llamado un número que no conocía. La persona que me llamaba era de la gestora y llamaba para pedir mi fecha de nacimiento y mi dirección. Y yo me pregunto, ¿no me podrían haber pedido, al principio de los tiempos, una fotocopia del DNI y otra de la tarjeta de la Seguridad Social?

Se ve que una de las máximas de cualquier trabajo burocrático es "si puedes hacerlo en una semana, no lo hagas en un día".

martes, 14 de septiembre de 2010

Cuadrando horarios (vol. I)

El viernes que, como ya sabréis todos, es mi día libre, aproveché para ir a la piscina a pedir el cambio de horario de las clases de natación que retomaré en octubre. Una compañera intentó cambiarse el año pasado y le dijeron que no, que una vez empezado el curso te aguantabas con el grupo que te hubiera tocado. O algo así le entendí. El caso es que yo necesito imperiosamente cambiarme de horario, porque tengo las clases los martes y jueves a las 17:00 en Fuenlabrada y se supone que salgo de trabajar a las 17:00 en Villalba (o Collado Villalba, que luego mi jefa me regaña por escribir sólo Villalba). Aquí surgen dos problemas:
  1. Aún no se ha inventado el teletransporte para trasladarse al instante desde el punto A (Villalba) al punto B (Fuenlabrada) en vez de tardar hora y media utilizando diversos transportes de ésta nuestra Comunidad (de Madrid).
  2. Aunque existiera el teletransporte, lo de salir a las 17:00 es en teoría porque, como mis lectores periodistas ya sabrán, en prensa se sale cuando termines. Y punto. Da igual que sea una hora antes (que no suele pasar) o dos horas después (que ya es algo más normal).
Es decir, que, sin un horario fijo, a ver qué leches les cuento yo a los señores de la piscina municipal. Hice mis cuentas y lo mejor era cambiarse a miércoles y viernes a las 19:00, así al menos me aseguro un día a la semana y los miércoles que todo vaya bien y no salga tarde. Y a la piscina que me fui, dispuesta a contárselo a quien me quisiera escuchar.

Después de un buen rato andando (porque no me apetecía esperar al autobús), llegué allí y me encontré con un señor jubilado y dos yonkis que estaban esperando al autobús y con la puerta de entrada cerrada. La puerta del aparcamiento sí estaba abierta, así que entré por allí y me encontré con un señor muy majete que me preguntó qué quería y me llevó dentro a hablar con una tal Maite, que me explicó que lo que tengo que hacer es pedir un justificante y llevarlo el día 1 de octubre, aunque no sabe si me atenderán, porque no es horario de oficina, ni si me querrán coger el justificante y cambiarme el horario, porque desde el año pasado no se hacen cambios.

Por cierto, aún figuro en las listas del paro porque todavía no he firmado el contrato.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Carta del señor INEM

Mientras volvía a casa, no sabía si hablar de mi primera semana completa de curro, de los dos días que llevamos sin Internet en el trabajo o de las cosas curiosas que encuentra una todos los días en el transporte público. Y aunque las señoras que leen Crepúsculo dan mucho de sí e Internet es una herramienta indispensable en los medios de comunicación que necesitan continuamente teletipos, notas de prensa, convocatorias y otras fuentes de noticias para salir a adelante, al llegar a casa he encontrado dos cosas: la foto que pongo a continuación y una carta del Servicio Regional de Empleo.


La campaña en japo es curiosa pero cuando lo único que quieres es un ibuprofeno para olvidar la incomodidad de tu silla no tiene tanta gracia. La carta del señor INEM ya tiene algo más de miga. Resulta que, hace un mes o así, me llamaron de la academia donde hice los dos últimos cursos de parados para decirme que ya puedo recoger el título del segundo curso, que me acredita como parada (aún no he firmado el contrato) formada en Photoshop, Illustrator, InDesign, Dreamweaver, html y gestores de contenidos. Cosa rara que me llamaran para recoger el segundo título antes que el primero pero bueno, pensé ingenuamente que podría aprovechar para preguntar por el otro y, con un poco de suerte llevarme los dos a casa.

Hoy, al abrir la puerta de casa, he visto un sobre con la banderita de esta nuesta Comunidad (de Madrid) y mi nombre. Y la he abierto, claro. Dentro decían que ya podía recoger el título del primer curso. Pero... esto tiene que estar mal. Que no, que hay un error en la dirección, que no es el mismo sitio. Hay como unas cinco paradas de metro de distancia entre un lugar de recogida y el otro y sólo se puede ir a por el título de la carta por las mañanas de lunes a viernes. Esto quiere decir que tendré que usar uno de mis viernes (día que no trabajo porque el sábado no hay periódico) para ir de excursión a por los títulos. Entre eso y que tengo que ir a la piscina a cambiarme de grupo y pedir de nuevo el carnet porque lo perdí, creo que el viernes escogido va a ser poco provechoso.