1.- Un estudiante de una universidad cercana viene, curriculum vitae bajo el brazo y con más miedo que vergüenza, a postularse como becario. Como no podría ser de otra manera, le cotilleamos el CV en cuanto se larga.
2.- Uno de los personajes con los que compartimos oficina (en el local estamos nosotros y una productora) recibe unas rosas. No nos ha dicho de quién eran pero posiblemente de alguien que quería hacerle la pelota. Como bien ha dicho mi jefa, "manda huevos que, en una oficina llena de mujeres, el primero en recibir flores sea un tío". Al rato ha llegado un mensajero con un vídeo pero las coñas sobre el contenido del segundo paquete no han podido ser contenidas.
3.- Un redactor de Telecinco ha llamado preguntando por Nadiuska, aquella actriz del destape que ahora sufre esquizofrenia. Se dice que la han visto por la zona y han pensado que lo mismo nosotros sabíamos algo de ella. Intrigados, y tras hacer cábalas sobre cómo será esta señora ahora (con más años, más arrugas y las tetas por la cintura), hemos buscado en Google y hemos leído que estuvo internada por esquizofrenia y que se la ha visto últimamente por Guadalajara. Creo que han confundido Guadalajara y Guadarrama.
4.- Nuestra impresora está como una regadera. Le he dado a imprimir una de mis páginas y ha salido una página de la otra redactora. Luego mi jefa le ha dado a imprimir una de sus páginas y ha salidio una página mía. No sé de qué se queja, si hoy le hemos puesto tóner nuevo y todo.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
El día más largo
Mi amiga Blanca superó el martes su primer día de gimnasio. Yo me enfrenté ayer a un día muy largo, que empezó con una convocatoria de prensa en un Ayuntamiento y terminó en la piscina, donde por fin pude unirme a mi nuevo grupo (que sospecho que con una clase ha tenido suficiente para odiarme).
A diferencia de mi amiga la vaga, yo sí soy capaz de hacer un calentamiento de 200 metros en 5 minutos. O al menos lo era la última vez que fui a la piscina, allá por el mes de mayo. Bueno, lo del mes de mayo no es del todo correcto, porque entre un curso de Premiere, mi ya más que conocida piña en el Metro y viajes varios (a Berlín y Estados Unidos), lo cierto es que me tomé el curso pasado con mucha calma y fui a clase más bien poco.
Entre el absentismo, las dos semanas de gastronomía estadounidense, la contusión de la espalda y los seis meses que llevo sin nadar (aunque en verano bajé un par de ratos a mi piscina) no me han ido nada bien. Ya no soy capaz de hacer el camino entre el andén del Cercanías y el andén de la línea 3 de Metro en Sol del tirón a mi ritmo habitual y he descubierto que hay zonas del cuerpo que también pueden ser blandas. Sólo me faltan los masajes y la dieta de cerveza para sentirme como una ternera kobe.
Volviendo atrás, el día empezó con una rueda de prensa en un ayuntamiento. Se conoce que nadie quería ir, así que agarraron a la concejala más borde que tenían, le dieron un papel para que lo leyera (y lo leyó palabra por palabra sin levantar la vista) y cuando le pareció que los periodistas ya habíamos hablado suficiente con los que realmente pintaban algo en todo aquello, decidió dispersarnos de una manera muy poco elegante.
Concejala con cara y voz de controladora jefa de parkímetros - Bueno, pues... Ah, ¿pero estáis hablando?
Laura - Ya no ¬¬
Así que apagué mi grabadora y me fui a la redacción a transcribir lo que leyó la señora concejala y lo que me habían contado las dos personas a las que me dejaron entrevistar y a escribir un reportaje muy bonito pero que consumió gran parte del día. Al menos la página va firmada como contenido propio, que ya es más de lo que hago normalmente. Como se pierde tanto tiempo cubriendo actos, terminé la otra sección echando leches y me fui lo más pronto que pude de allí para llegar a la piscina.
Después de esperar el autobús durante un rato más que considerable (y en una parada para la que no encontraron mejor sitio que detrás de unos cubos de basura) llegué a la piscina con tiempo de sobra y decidí ir a enredar a mi ex-profe y ya de paso que me contara en qué grupo me iban a poner.
Como era mi primer día después de mucho tiempo, decidí no forzar. Antes de empezar le expliqué a mi nuevo profe que llevaba sin nadar desde mayo (por si acaso). Cuando terminé el primer ejercicio el profesor me recibió con un "¿has terminado ya, Lauri?". Genial, parece que aquí también voy a ser la niña (como en ruso, donde ya me he quedado con el nombre de "niña Laura"). No es que me moleste pero luego hay gente que pregunta si soy mayor de edad o qué estudio y se extrañan cuando no contesto lo que esperaban.
Yo creo que al nuevo profe no le han explicado cómo era mi antiguo grupo. También creo que llegué al grupo dando el cante, sobre todo cuando el profe estaba explicando el siguiente ejercicio (que yo había empezado hacía unos 50 ó 100 metros) con un "lo que está haciendo Lauri". Y también creo que uno de mis compañeros ya me odia pero es culpa suya por intentar seguir mi ritmo teniendo 30 años (y unos 40 kilos) más.
Y tras este día tan interesante cogí finalmente el autobús de vuelta a casa a las 9 de la noche.
A diferencia de mi amiga la vaga, yo sí soy capaz de hacer un calentamiento de 200 metros en 5 minutos. O al menos lo era la última vez que fui a la piscina, allá por el mes de mayo. Bueno, lo del mes de mayo no es del todo correcto, porque entre un curso de Premiere, mi ya más que conocida piña en el Metro y viajes varios (a Berlín y Estados Unidos), lo cierto es que me tomé el curso pasado con mucha calma y fui a clase más bien poco.
Entre el absentismo, las dos semanas de gastronomía estadounidense, la contusión de la espalda y los seis meses que llevo sin nadar (aunque en verano bajé un par de ratos a mi piscina) no me han ido nada bien. Ya no soy capaz de hacer el camino entre el andén del Cercanías y el andén de la línea 3 de Metro en Sol del tirón a mi ritmo habitual y he descubierto que hay zonas del cuerpo que también pueden ser blandas. Sólo me faltan los masajes y la dieta de cerveza para sentirme como una ternera kobe.
Volviendo atrás, el día empezó con una rueda de prensa en un ayuntamiento. Se conoce que nadie quería ir, así que agarraron a la concejala más borde que tenían, le dieron un papel para que lo leyera (y lo leyó palabra por palabra sin levantar la vista) y cuando le pareció que los periodistas ya habíamos hablado suficiente con los que realmente pintaban algo en todo aquello, decidió dispersarnos de una manera muy poco elegante.
Concejala con cara y voz de controladora jefa de parkímetros - Bueno, pues... Ah, ¿pero estáis hablando?
Laura - Ya no ¬¬
Así que apagué mi grabadora y me fui a la redacción a transcribir lo que leyó la señora concejala y lo que me habían contado las dos personas a las que me dejaron entrevistar y a escribir un reportaje muy bonito pero que consumió gran parte del día. Al menos la página va firmada como contenido propio, que ya es más de lo que hago normalmente. Como se pierde tanto tiempo cubriendo actos, terminé la otra sección echando leches y me fui lo más pronto que pude de allí para llegar a la piscina.
Después de esperar el autobús durante un rato más que considerable (y en una parada para la que no encontraron mejor sitio que detrás de unos cubos de basura) llegué a la piscina con tiempo de sobra y decidí ir a enredar a mi ex-profe y ya de paso que me contara en qué grupo me iban a poner.
Como era mi primer día después de mucho tiempo, decidí no forzar. Antes de empezar le expliqué a mi nuevo profe que llevaba sin nadar desde mayo (por si acaso). Cuando terminé el primer ejercicio el profesor me recibió con un "¿has terminado ya, Lauri?". Genial, parece que aquí también voy a ser la niña (como en ruso, donde ya me he quedado con el nombre de "niña Laura"). No es que me moleste pero luego hay gente que pregunta si soy mayor de edad o qué estudio y se extrañan cuando no contesto lo que esperaban.
Yo creo que al nuevo profe no le han explicado cómo era mi antiguo grupo. También creo que llegué al grupo dando el cante, sobre todo cuando el profe estaba explicando el siguiente ejercicio (que yo había empezado hacía unos 50 ó 100 metros) con un "lo que está haciendo Lauri". Y también creo que uno de mis compañeros ya me odia pero es culpa suya por intentar seguir mi ritmo teniendo 30 años (y unos 40 kilos) más.
Y tras este día tan interesante cogí finalmente el autobús de vuelta a casa a las 9 de la noche.
jueves, 28 de octubre de 2010
¿Community qué?
El pequeño periódico para el que trabajo desde hace nada planea una gran reforma. Tan grande que aún no tengo claro cómo ni con qué personal pretenden hacerla pero de eso que se encarguen los responsables, que para algo ganan más que yo. Como proponer ideas es muy bonito, a la mínima se lían la manta a la cabeza.
El caso es que han contratado a un nuevo director. Bueno, no sé por qué digo "nuevo", si desde que estoy aquí no había (ni tampoco tengo constancia de que lo hubiera antes) y la que manda es la jefa de redacción. En fin, que han contratado a un director. No me da muy buena espina porque así, de entrada, se parece al jefe de The IT Crowd. Pero al primero no, al segundo (sí, el que acosa a Jen). Entre eso, un par de comentarios que hizo el día que vino a presentarse y algo que le contó a mi jefa un antiguo compañero, ya es suficiente para que todos los warning estén encendidos en la redacción.
El caso es que la reforma se acometerá a partir del 1 de diciembre. Aún no se sabe qué pasará con mis dos secciones pero lo único seguro es que una me la van a quitar. Me da mucha penita porque es mi sección preferida. Y no, no tiene nada que ver con las procesiones, eso fue sólo una vez porque no tenían a quien mandar. Y porque ya que salía a una presentación en un ayuntamiento, aprovechaba el viaje y el fotógrafo.
El señor éste nuevo ha venido y me ha mandado deberes para el puente. El martes tengo que enseñarle los perfiles de Facebook y Twitter, saber qué leches es y cómo se utiliza Ivoox y crear un canal en YouTube. El lunes voy a venir a currar como una pringada, igual que todo el personal de la redacción, pero se conoce que este señor ya ha decidido que él hace puente que para algo es el que manda.
A partir del 1 de noviembre, seré menos redactora y más community manager, que es una expresión muy bonita para decir "persona que se pasa el día en feisbuc y tuiter".
El caso es que han contratado a un nuevo director. Bueno, no sé por qué digo "nuevo", si desde que estoy aquí no había (ni tampoco tengo constancia de que lo hubiera antes) y la que manda es la jefa de redacción. En fin, que han contratado a un director. No me da muy buena espina porque así, de entrada, se parece al jefe de The IT Crowd. Pero al primero no, al segundo (sí, el que acosa a Jen). Entre eso, un par de comentarios que hizo el día que vino a presentarse y algo que le contó a mi jefa un antiguo compañero, ya es suficiente para que todos los warning estén encendidos en la redacción.
El caso es que la reforma se acometerá a partir del 1 de diciembre. Aún no se sabe qué pasará con mis dos secciones pero lo único seguro es que una me la van a quitar. Me da mucha penita porque es mi sección preferida. Y no, no tiene nada que ver con las procesiones, eso fue sólo una vez porque no tenían a quien mandar. Y porque ya que salía a una presentación en un ayuntamiento, aprovechaba el viaje y el fotógrafo.
El señor éste nuevo ha venido y me ha mandado deberes para el puente. El martes tengo que enseñarle los perfiles de Facebook y Twitter, saber qué leches es y cómo se utiliza Ivoox y crear un canal en YouTube. El lunes voy a venir a currar como una pringada, igual que todo el personal de la redacción, pero se conoce que este señor ya ha decidido que él hace puente que para algo es el que manda.
A partir del 1 de noviembre, seré menos redactora y más community manager, que es una expresión muy bonita para decir "persona que se pasa el día en feisbuc y tuiter".
miércoles, 27 de octubre de 2010
Cuadrando horarios (vol. III): final feliz
Pues sí, al final conseguí el ansiado cambio de horario en la piscina. Por el camino ha habido algunas bajas pero el objetivo fundamental está conseguido: tener alguna actividad que me permita desconectar después del trabajo y recuperar la forma física que perdí después de una aparatosa caída en el Metro (como las señoras mayores) y una inmersión de dos semanas en las costumbres gastronómicas estadounidenses. Sólo he tenido que sacrificar un mes, todos los viernes a partir de la semana que viene y a mi profe de hace muchos años, que no había hueco en su clase.
Lo de sacrificar un mes se podría haber evitado organizándose un pelín mejor. Pero sólo un pelín, tampoco es necesario un esfuerzo sobrehumano, basta con reducir un poco la burocracia. Me explico: los cambios no se pueden pedir hasta que no haya empezado el curso y no son efectivos hasta el mes siguiente de haberlos pedido. Esto quiere decir que tú pides el cambio cuando ya están todos los grupos organizados, aunque lo sepas desde mucho tiempo antes, con lo cual cabe la posibilidad de que nadie necesite la hora que tú dejes y estés esperando hasta el infinito. Eso por una parte. Por otra parte, da igual a qué altura del mes te concedan el cambio, porque no podrás entrar en el grupo nuevo hasta el mes siguiente, lo que significa que, si pides el cambio el primer mes, te incorporas un mes más tarde (y, por la misma lógica aplastante, si pides el cambio el último mes no te lo dan hasta la temporada que viene).
El tema de sacrificar los viernes se puede soportar. Total, con las clases de ruso de los sábados por la mañana ya estaban perdidos. Reconozco que hay que tener mucha moral para madrugar un sábado e ir a que te expliquen qué diferencia hay entre un verbo perfectivo y uno imperfectivo, que muchas mañanas me encuentro a más de uno con gafas de sol y andando en zig-zag recién salido del after. Ahora no sólo madrugo el sábado (mejor que nadie sepa a qué hora me levanto), sino que, además, llego a casa pasadas las 21:00 y apestando a cloro, lo que implica mandar la tarde a hacer puñetas.
Por lo menos los viernes no trabajo (ni madrugo), que el periodismo es así de raro para estas cosas.
Lo de sacrificar un mes se podría haber evitado organizándose un pelín mejor. Pero sólo un pelín, tampoco es necesario un esfuerzo sobrehumano, basta con reducir un poco la burocracia. Me explico: los cambios no se pueden pedir hasta que no haya empezado el curso y no son efectivos hasta el mes siguiente de haberlos pedido. Esto quiere decir que tú pides el cambio cuando ya están todos los grupos organizados, aunque lo sepas desde mucho tiempo antes, con lo cual cabe la posibilidad de que nadie necesite la hora que tú dejes y estés esperando hasta el infinito. Eso por una parte. Por otra parte, da igual a qué altura del mes te concedan el cambio, porque no podrás entrar en el grupo nuevo hasta el mes siguiente, lo que significa que, si pides el cambio el primer mes, te incorporas un mes más tarde (y, por la misma lógica aplastante, si pides el cambio el último mes no te lo dan hasta la temporada que viene).
El tema de sacrificar los viernes se puede soportar. Total, con las clases de ruso de los sábados por la mañana ya estaban perdidos. Reconozco que hay que tener mucha moral para madrugar un sábado e ir a que te expliquen qué diferencia hay entre un verbo perfectivo y uno imperfectivo, que muchas mañanas me encuentro a más de uno con gafas de sol y andando en zig-zag recién salido del after. Ahora no sólo madrugo el sábado (mejor que nadie sepa a qué hora me levanto), sino que, además, llego a casa pasadas las 21:00 y apestando a cloro, lo que implica mandar la tarde a hacer puñetas.
Por lo menos los viernes no trabajo (ni madrugo), que el periodismo es así de raro para estas cosas.
sábado, 23 de octubre de 2010
Blog Action Day: más vale tarde que nunca
Al igual que el año pasado, quería participar el en Blog Action Day. El tema escogido fue el agua y mi voto fue uno de los que contribuyeron a la elección del tema pero estas dos últimas semanas han ido demasiado cargadas de obligaciones, así que al final se me pasó el evento. Como ahora tengo un ratillo (después de mandar en menos de 24 horas más candidaturas de empleo que en dos meses), aprovecharé para cumplir con la causa.
No hace flata que explique la importancia del agua para la vida. Todos sabemos que es algo necesario, que estamos compuestos por un alto porcentaje de esa sustancia y que un ser humano puede aguantar más tiempo sin comer que sin beber. Estamos tan acostumbrados a tenerla en nuestra vida diaria que creo que no valoramos el agua lo suficiente. Basta con abrir el grifo para darse una ducha, beber o simplemente refrescarse, como ya contó María en su post (también tardío) para el Blog Action Day.
No apreciamos suficientemente el agua porque, salvo quee por alguna razón haya un corte, tenemos un acceso prácticamente ilimitado a este recurso. Pero ¿te imaginas volver a casa y no poder darte una ducha? ¿O tener que recorrer largas distancias cada día para ir a por agua? ¿O que el agua a la que pudieras acceder no fuera potable?
Por suerte, el agua se ha convertido en algo normal y cotidiano y nos planteamos que nos pudiera faltar pero, aún así, estamos concienciados con el ahorro de este recurso. Según los datos del Canal de Isabel II, durante los últimos años hidrológicos los madrileños hemos frenado el consumo de agua. Parece que por fin estamos aprendiendo a compartir algo que, al fin y al cabo, es de todos.
(ya está, ya he cumplido)
No hace flata que explique la importancia del agua para la vida. Todos sabemos que es algo necesario, que estamos compuestos por un alto porcentaje de esa sustancia y que un ser humano puede aguantar más tiempo sin comer que sin beber. Estamos tan acostumbrados a tenerla en nuestra vida diaria que creo que no valoramos el agua lo suficiente. Basta con abrir el grifo para darse una ducha, beber o simplemente refrescarse, como ya contó María en su post (también tardío) para el Blog Action Day.
No apreciamos suficientemente el agua porque, salvo quee por alguna razón haya un corte, tenemos un acceso prácticamente ilimitado a este recurso. Pero ¿te imaginas volver a casa y no poder darte una ducha? ¿O tener que recorrer largas distancias cada día para ir a por agua? ¿O que el agua a la que pudieras acceder no fuera potable?
Por suerte, el agua se ha convertido en algo normal y cotidiano y nos planteamos que nos pudiera faltar pero, aún así, estamos concienciados con el ahorro de este recurso. Según los datos del Canal de Isabel II, durante los últimos años hidrológicos los madrileños hemos frenado el consumo de agua. Parece que por fin estamos aprendiendo a compartir algo que, al fin y al cabo, es de todos.
(ya está, ya he cumplido)
viernes, 22 de octubre de 2010
En las últimas 24 horas...
... se ha roto una silla mientras yo estaba sentada encima, he detenido una escalera mecánica (de bajada, para más señas), un conductor de metro ha parado y ha vuelto a abrir las puertas porque bajaba más gente al andén y mi madre ni me ha preguntado qué ha pasado en el trabajo para llegar a casa tan tarde para no perder el hilo de Águila Roja.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Resumen de la semana
Si es que se me acumulan los temas. Quería hablar de mi visita a la pequeña frikitienda que hay cerca del trabajo. Todos los días paso por delante pero nunca entro ni miro porque sé que ahí dentro hay muchas cosas que me gustarían. Antesdeayer mi jefa me preguntó si la acompañaba a la tienda a por una camiseta que había encargado para su hermano ("Romani ite domum") y mientras esperábamos a que nos atendieran nos dedicamos a merodear entre los libros. Conclusión: todo lo que me gustaba tenía un precio mínimo de 34,95€, a excepción de un llavero de Jack Skellington. Otra vez será. Eso sí, a mi jefa le dieron este ticket tan simpático:
Y así pasó el día y llegamos al martes, cuando nos quedamos sin maquetador porque tiene gripe, que además le ha atacado al estómago. Supongo que se pasaría el día en casa con fiebre y vomitando, porque el lunes ya estaba para el arrastre. La diseñadora de publi ocupó su lugar pero la pobre no tiene demasiada experiencia con el Quark, así que ayer fue un día muuuuuy largo. Tan largo que llegué a casa a las 21:00 cuando se supone que no debería salir más tarde de las 18:00 (lo que implica llegar a casa a las 19:30) salvo catástrofe. Además pillé un atascazo en la A6 y el autobús olía a chamuscado. Sólo me faltó que el bus reventará allí mismo para tener el día completo.Hoy ha sido más de lo mismo, sólo que sin atasco y el clima y la luz del Sol permitían ver con total claridad la capa de mierda que se ciñe sobre Madrid. No sé a vosotros pero a mí ver una franja marrón grisáceo en la parte baja del horizonte no me inspira confianza. Me inspira otras cosas pero confianza, precisamente, no. También he tenido problemas con una noticia fantasma, que estaba en los programas culturales que me mandaban por mail, aparece si la buscas en Google pero resulta que si intentas acceder desde la web de los Teatros del Canal te dice que naranjas de la China. Pues muy bien. A las seis de la tarde, con todo terminado a falta de que los fotógrafos oficiales de la presidenta de esta nuestra Comunidad (de Madrid) terminaran de retocar a Espe con Photoshop y subieran las imágenes, me dicen que, por si acaso, me cargue la noticia principal de la página de cultura y escriba otra. Menos mal que el domingo hay una representación de Aída (que, por cierto, cuesta lo mismo que V de Vendetta: 35 euros), que si no ya me contarás de dónde saco contenido a esas horas para llenar tres columnas.
Todo eso sin contar que una mujer que usa una Powerbalance ha llegado a ministra de Sanidad. Quizá sea lo que me haga falta para poder mejorar en la vida, una Powerbalance. Es la única explicación que se me ocurre, porque está visto que los idiomas me están sirviendo de poco.
Y así estamos. A ver si puedo largarme a mi querido Berlín ya, que la capa de mierda que cubre Madrid empieza a darme miedo. Y Berlín otra cosa no pero al menos está limpio y la gente no usa Powerbalance.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Souvenirs
Hacía tiempo que no recibía souvenirs pero los de la cosecha de 2010 son dignos de mención. En mi casa tenemos algo llamado "la caja de los pongos", donde guardamos todos los souvenirs de años pasados que, de lo horribles que son, han caído en el olvido. Yo soy más de alinearlos en alguna estantería pero supongo que cuando me quede sin sitio también acabarán todos metidos en una caja (y picándose por las noches a ver cuál es el más feo).
Pero los souvenirs de este año no son del tipo "pongo" (como todo el mundo sabrá, el origen etimológico de la palabra se encuentra en la frase "¿y esto dónde coño lo pongo?"). Bueno, quizá uno de ellos sí, así que los dos souvenirs recibirán los nombres de "pongo chino macabro" y "da igual, son todos europeos".
Pongo chino macabro
Un amigo estuvo en China y volvió con la maleta llena de trastos. A mi cónyuge y a mí decidió comprarnos lo mismo porque, según nos dijo, cuando vio los regalos en cuestión se acordó de nosotros y le parecieron perfectos. La verdad es que, si no sabes lo que es, el regalo es mono ¿verdad?
Ahora viene cuando te dan la explicación: es un atáud y tienes que ponerlo al lado de tu cama porque "a partir de cierta edad" (palabras textuales del regalador, que sólo es unos meses más viejo que yo) trae buena suerte. Po' vale.
Da igual, son todos europeos
Como mis padres se quedaron sin vacaciones por el ingreso de mi abuela materna y el posterior ingreso de mi tío paterno en sendos hospitales, aprovecharon un momento de estabilidad médica de mi tío (aún hospitalizado) para irse de puente a Orihuela, provincia de Alicante (donde nació Miguel Hernández, aprovechando que estamos de centenario). Después de comprarse chuminadas varias (sobre todo trapos y zapatos), se dieron cuenta de que no habían comprado nada a su única hija, cuyo cumpleaños fue hace unos días y que tampoco ha recibido ningún regalo por su reciente cuarto de siglo.
Como mi padre es muy apañado, se fue al kiosco de prensa y me compró un periódico y una revista. Cuando mis progenitores volvieron a casa me dijeron "te hemos traído dos periódicos en alemán". Obviando las evidentes diferencias que existen entre periódicos y revistas desde un punto de vista periodístico, estético y formal, no están en alemán, sino en inglés (la revista) y en algo que creo que es sueco (el periódico).
Un día de estos tengo que hacer un post de merchandising absurdo, que los post-it redondos y el kit de sudokus pueden dar mucho juego.
Pero los souvenirs de este año no son del tipo "pongo" (como todo el mundo sabrá, el origen etimológico de la palabra se encuentra en la frase "¿y esto dónde coño lo pongo?"). Bueno, quizá uno de ellos sí, así que los dos souvenirs recibirán los nombres de "pongo chino macabro" y "da igual, son todos europeos".
Pongo chino macabro
Un amigo estuvo en China y volvió con la maleta llena de trastos. A mi cónyuge y a mí decidió comprarnos lo mismo porque, según nos dijo, cuando vio los regalos en cuestión se acordó de nosotros y le parecieron perfectos. La verdad es que, si no sabes lo que es, el regalo es mono ¿verdad?
Ahora viene cuando te dan la explicación: es un atáud y tienes que ponerlo al lado de tu cama porque "a partir de cierta edad" (palabras textuales del regalador, que sólo es unos meses más viejo que yo) trae buena suerte. Po' vale.Da igual, son todos europeos
Como mis padres se quedaron sin vacaciones por el ingreso de mi abuela materna y el posterior ingreso de mi tío paterno en sendos hospitales, aprovecharon un momento de estabilidad médica de mi tío (aún hospitalizado) para irse de puente a Orihuela, provincia de Alicante (donde nació Miguel Hernández, aprovechando que estamos de centenario). Después de comprarse chuminadas varias (sobre todo trapos y zapatos), se dieron cuenta de que no habían comprado nada a su única hija, cuyo cumpleaños fue hace unos días y que tampoco ha recibido ningún regalo por su reciente cuarto de siglo.
Como mi padre es muy apañado, se fue al kiosco de prensa y me compró un periódico y una revista. Cuando mis progenitores volvieron a casa me dijeron "te hemos traído dos periódicos en alemán". Obviando las evidentes diferencias que existen entre periódicos y revistas desde un punto de vista periodístico, estético y formal, no están en alemán, sino en inglés (la revista) y en algo que creo que es sueco (el periódico).
Un día de estos tengo que hacer un post de merchandising absurdo, que los post-it redondos y el kit de sudokus pueden dar mucho juego.
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