He sido becaria 4 veces, he vivido en Berlín (con una beca, por supuesto), tengo que examinarme del B2 de alemán, me dicen muy a menudo que soy borde y bocachancla (razón no les falta), todas las pelis que veo últimamente son bélicas, la única planta que ha sobrevivido a mí es un bambú (lo intenté con una margarita del Cabo, que se tiró por la ventana dos veces no consecutivas), tengo un blog (creo que ya es el cuarto o quinto) y siempre me despierta el camión de la basura.
Ya de paso, han vuelto a mi vida dos temas que llevan persiguiéndome todo el año: las bodas y las bragas. Lo de las bodas ya se conoce por este blog (cinco en un año, lo nunca visto). Lo de las bragas es más grave.
Primero fue mi madre, que se empeñó en comprarme un cargamento de ellas para mi estancia en Berlín (ni que me fuera al desierto). Una vez en la capital germana, me tiré una mañana entera retocando fotos de dibujos de bragas en Photoshop para un estupendo libro y esta fantástica web (pido disculpas a todos los informáticos por haberla hecho con Fireworks y Dreamweaver).
En Galicia, aproveché para ir tirando unas cuantas por el camino. No literalmente, por supuesto, las tiraba a los contenedores de basura de los albergues. Total, con la obsesión que tenía mi madre me junté con un superavit y además tenía que aligerar peso de la mochila. Pero mi amiga la vaga, conocida por estos lares haberme aguantado durante todo el Camino del Norte, ha devuelto las bragas a mi vida de esta manera:

Luego están las bodas. Hoy ha sido mi prima, que se ha acordado esta tarde del vídeo de su boda. Pues que espere, que con lo aburrido que es el vídeo oficial tengo para rato. Y también Hell's Tea, que de pronto me ha dejado este "regalito" en su blog:

El día 31 de diciembre, cuando todo el mundo haga balance de 2009, yo sólo podré mencionar dos cosas: bodas y bragas.