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viernes, 25 de febrero de 2011

El traje de pedir trabajo

Las pocas veces que consigo una entrevista de trabajo se me presenta el mismo problema: ¿qué me pongo? A lo mejor a vosotros os parece fácil pero a mí no. Tengo bien claro que hay que ir presentable y dar buena imagen pero tampoco quiero ir "disfrazada" ni que los de selección de personal piensen que les estoy engañando (aunque sea lo que hacemos todos en las entrevistas de trabajo, la cuestión es que no se tiene que notar).

El viernes fue una des esas escasas ocasiones en que mi curriculum no se pierde entre la montaña de solicitudes enviadas (que, según Infojobs, a veces pasan de 300 sin ninguna dificultad) y me citan para mantener una entrevista. Después de mucho revolver el armario, llegué a la conclusión de que, en el caso de las mujeres, existen al menos tres estilos a la hora de vestirse para intentar que alguien de un departamento de recursos humanos (que a veces ni conoce la empresa en la que vas a trabajar finalmente) te dé un empleo.

Opción 1: Quiero ser como Merkel
  • La cosa es simple: traje oscuro de pantalón y chaqueta con camisa o camiseta lisa. Y ya está. Casualmente, era el 'look' más extendido entre las alemanas en el evento-estafa al que acudí en mayo, por lo que he llegado a la conclusión de que las centroeuropeas son así.
Opción 2: Zara Basic
  • Sólo necesitas tres prendas, que deberán ser de la siguiente manera: pantalón negro (o gris) recto, camisa blanca y jersey o chaqueta de punto, generalmente de color rojo, azul marino o gris. Que levante la mano la que no se haya vestido así alguna vez.
Opción 3: Be yourself (pero sin pasarte)
  • Para poner en práctica esta opción sólo hay que hacer un pequeño ejercicio de imaginación y pensar qué te pondrías un día normal si tu trabajo precisara ir siempre hecha un pincel. En mi caso supone un esfuerzo considerable, ya que el periodismo ofrece una libertad ilimitada a la hora de elegir vestuario por las mañanas, lo que quiere decir que la última vez que me vestí bien para trabajar llevaba un uniforme y una chapa con mi nombre y mi primer apellido.
Finalmente, me decanté por la tercera opción (entre otras cosas, porque aún me quedan un par de semanas de gimnasio para sentirme cómoda dentro de los pantalones negros rectos). Debió de funcionar, porque pasé la primera entrevista y conseguí la aprobación de Gamab. En vista del éxito, creo que repetiré modelito en todas y cada una de las entrevistas que consiga a partir de ahora.

lunes, 16 de agosto de 2010

El último proceso

Mi amiga Nuria (a la que no puedo enlazar porque no tiene blog) ha hecho un corto titulado El último proceso. Espero que no se extienda entre los jefes de recursos humanos innovadores, que bastante tenemos con las dinámicas de grupo. Aquí teneis la intro.

jueves, 12 de agosto de 2010

Más dinámicas de grupo

Este año sólo he hecho dos entrevistas (que para la ingente cantidad de ofertas a las que respondo y de CV que envío me parece una mierda) pero he llegado a la conclusión de que las dinámicas de grupo se han puesto de moda. No sé si realmente servirán para algo, aparte de alargar el proceso de selección. Si quieres ver la personalidad de cada candidato lo puedes hacer ferpectamente en la entrevista personal correspondiente. Pero allá ellos, se conoce que queda moderno decir que su departamento de RRHH hace dinámicas de grupo.

Ayer me tocó una en la que éramos 10 personas, entre ellas mi amiga que no es tan vaga). La empresa en cuestión ofrece un puesto de becario en Recursos Humanos y otro puesto de becario en Comunicación. El 70% íbamos para Comunicación. De esos 7, 6 ya estamos licenciados. De esos 6, 5 teníamos otra carrera o un máster. Sí, y estábamos en una entrevista para un puesto de becario. No está mal ¿verdad?

La dinámica de grupo consistía en la típica situación de discutir que no tiene una solución estándar, es lo que opine cada uno. Tan típica que la he buscado en Google y me han salido un montón de resultados. La historia en cuestión era ésta, sólo que en vez de ordenar los grados de culpabilidad había que decidir quién era el responsable de la situación. Como siempre, hay alguien que grita mucho y se intenta imponer, alguien que intenta quedar bien con todos, alguien que cambia de opinión 20 veces, alguien que no habla y unos pocos que razonan y exponen.

Después de la dinámica de grupo, había que rellenar el típico formulario de protección de datos y explicar por qué quieres trabajar en esa empresa y decir tres cualidades. Estuve tentada de poner "porque sois los únicos que se han interesado por mí en meses" pero hay que intentar decir algo positivo y no sonar desesperado.

En fin, ya veremos qué pasa.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Semana ajetreada. Lunes: entrevista de trabajo

Empiezo el lunes madrugando. ¿Por qué? Muy sencillo: entrevista de trabajo para la Consejería de Cultura. Bueno, sólo ha sido medio madrugón, porque al final no me he levantado a la hora prevista. Me visto bien, me pongo zapatos, me hago la raya del ojo (bueno, de los dos) y salgo pitando porque ya no me da tiempo a desayunar. El Alien se queja pero paso de él, ya lo alimentaré cuando termine.

A ver en qué estado llego a la entrevista, que entre la mala noche que he pasado y el hambre que tengo... Tú no pienses en eso (sí, a veces me hablo a mí misma). Es mejor pensar en que, de los seis o siete que estábamos citados, sólo tres hemos llegado a la hora que nos han dicho. Eso incrementa mucho mis posibilidades, porque hay dos puestos. Estaría bien currar en ese sitio, sobre todo porque tienen una terraza muy apañada en la azotea.

Por fin salen a llamarnos, entregamos los curriculums y, al cabo de un rato (unos 15-20 minutos tarde), comienzan a llegar el resto de candidatos. ¿Es que ya nadie se toma en serio las entrevistas de trabajo? Luego que si no encuentro trabajo por culpa de la crisis, que si la gente va enchufada, que si escogen a dedo, que si el INEM me tiene manía...

Por alguna razón extraña y después de un rato largo revisando los curriculums, han decidido que seré la primera entrevistada. No sé si eso es bueno o malo pero la impresión que me ha dado es que parece que les he caído en gracia y que les gusta mi curriculum variado: desde empaquetadora de regalos en la campaña de Navidad de El Corte Inglés (el único lugar del mundo donde la Navidad empieza el 1 de diciembre) hasta tertuliana de radio, pasando por maquetadora de libros de bragas.

Lo bueno de entrar la primera es que me han soltado la primera y he podido volver prontito a casa a dar de comer al Alien, que ha venido quejándose todo el trayecto en metro (unos 20 minutos, no ha sido tan grave). El resto de la mañana la he pasado limpiando un poco (tampoco mancho demasiado) e intentado estudiar alemán para el capítulo de mañana, "Semana ajetreada. Martes: examen oral de la EOI".

Una de mis amigas y ex-compañera de la universidad también tenía una entrevista esta mañana. También la mandaban allí desde el servicio regional de empleo pero ha tenido menos suerte que yo: la oferta era errónea y no buscaban periodistas, sino abogados y auxiliares administrativos. Le han dicho que vuelva a casa, y parece ser que no de muy buenas maneras.

En las entrevistas hemos tenido distinta suerte pero a las dos nos ha pasado algo extraño. Un misterio que, de momento quedará por resolver: nos ha llamado al móvil un número muy largo más o menos a la misma hora. No tenemos ni puñetera idea de qué es, porque estábamos cada una en una línea de metro y hemos visto el aviso al llegar a nuestras respectivas casas. Y como las centralitas son tan... así, no podemos llamar para averiguar qué era. ¿Llamarán mañana?