El viernes fue una des esas escasas ocasiones en que mi curriculum no se pierde entre la montaña de solicitudes enviadas (que, según Infojobs, a veces pasan de 300 sin ninguna dificultad) y me citan para mantener una entrevista. Después de mucho revolver el armario, llegué a la conclusión de que, en el caso de las mujeres, existen al menos tres estilos a la hora de vestirse para intentar que alguien de un departamento de recursos humanos (que a veces ni conoce la empresa en la que vas a trabajar finalmente) te dé un empleo.
Opción 1: Quiero ser como Merkel
- La cosa es simple: traje oscuro de pantalón y chaqueta con camisa o camiseta lisa. Y ya está. Casualmente, era el 'look' más extendido entre las alemanas en el evento-estafa al que acudí en mayo, por lo que he llegado a la conclusión de que las centroeuropeas son así.
- Sólo necesitas tres prendas, que deberán ser de la siguiente manera: pantalón negro (o gris) recto, camisa blanca y jersey o chaqueta de punto, generalmente de color rojo, azul marino o gris. Que levante la mano la que no se haya vestido así alguna vez.
- Para poner en práctica esta opción sólo hay que hacer un pequeño ejercicio de imaginación y pensar qué te pondrías un día normal si tu trabajo precisara ir siempre hecha un pincel. En mi caso supone un esfuerzo considerable, ya que el periodismo ofrece una libertad ilimitada a la hora de elegir vestuario por las mañanas, lo que quiere decir que la última vez que me vestí bien para trabajar llevaba un uniforme y una chapa con mi nombre y mi primer apellido.