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lunes, 1 de marzo de 2010

Somos gilipollas

Que no lo digo yo (aunque os extrañe), lo dicen los señores de El blog salmón en este post y tienen más razón que un santo. Llevo mucho tiempo sufriendo en silencio por el sistema de contratación de becarios que reina en nuestro país, sobre todo en el sector de los medios de comunicación, que es en el que he vivido la mayor parte de mi vida laboral. Esto es más o menos lo mismo, sólo que les ponen el nombre de voluntarios, que suena menos a trabajo basura.

Los becarios dejaron de ser becarios (y esto se puede aplicar también a los "voluntarios" de los que habla el post enlazado) cuando a alguna mente lúcida se le ocurrió poner condiciones extremas a los candidatos y hacer pruebas de selección acojonantes (porque la mayoría de las veces dan mucho miedito). A lo que vamos con esto es a tener trabajadores más baratos, un poco menos preparados (pero sólo un poco menos, que yo he estado en pruebas de selección que se las traían) y mucho más baratos. Se nos ha olvidado que los contratos de prácticas son para aprender y les exigimos a los becarios que trabajen lo mismo que el resto de empleados pero sin un sueldo.

Mientras tengas una universidad que te cubra las espaldas (véase, que te pague el seguro), tus 300€ de sueldo estén subvencionados y no tengas seguridad social, te quieren en cualquier parte. El problema llega cuando te licencias, el convenio de tu universidad termina y, aunque tengas experiencia suficiente para pasar a formar parte de la plantilla, deciden coger a otro becario. Y da gracias que en tus prácticas te hayan enseñado algo, porque también las hay donde pasan de ti y te ponen a hacer cualquier otra cosa distinta de las funciones del puesto.

También he visto por ahí algún trabajo con condiciones de becario (sueldo, principalmente) y exigencias de trabajador cualificado (estudios, idiomas, horarios). Y seguimos apuntándonos a esas ofertas, aunque tu sueldo sea de 800€ mensuales por jornada completa y tus jefes se quejen de que no trabajas suficiente en casa (es triste pero es real). ¿Acaso es lógico que una persona con estudios superiores, idiomas y formación complementaria tenga que venderse a precio de saldo? ¿Tan desesperados estamos?

El problema lo tenemos nosotros, que nos dejamos tratar así, retrasamos la finalización de la carrera para no perder un trabajo de becario, aceptamos trabajar en días festivos o en horarios totalmente absurdos en relación con el sueldo o directamente renunciamos a cobrar por nuestro trabajo. Y la única razón que tenemos para hacer esto es que la gente lo hace, sin más.

Durante la carrera, viví la evolución (o más bien involución) de las prácticas en empresa. Empecé con unas prácticas de media jornada que derivaron en un contrato de colaboración de un año y terminé con unas de jornada completa, trabajando la mitad de los fines de semana y todos los festivos y marchándome de allí cuando en recursos humanos (que a veces no sé qué tienen de humano) se enteraron de que presentaba el proyecto final de carrera a finales de septiembre, perdiendo toda posibilidad de convenio con la universidad.

Alguien pensó que le salía más a cuenta tener a gente descontenta y barata que trabajadores eficientes con un sueldo digno. Da igual si no te gusta, porque en un máximo de seis meses estarás otra vez en casa y otro ocupará tu silla.

P. D.: prometo que el cambio de plantilla no dará lugar a una proliferación de post serios y volveré a mi línea habitual en unos días.