Pues sí, la crisis del periodismo está pegando fuerte últimamente en eso de Internet pero ¿de quién es la culpa? Pues de todos, que la audiencia también tiene su parte por tragarse todo lo que ponemos y seguir diciendo cosas como "eso es verdad porque lo he visto en la tele/lo he escuchado en la radio/lo he leído en el periódico". Ya no es que el periodista copie y al jefe le dé igual, es que la audiencia no se va a molestar en discriminar algo propio de algo "enlatado" a la hora de valorar.
Hace poco, Hell's Tea compartió en una red social un post sobre el "churnalism", es decir, el periodismo hecho con notas de prensa o informaciones de otros medios (véase agencias). Resulta que sólo el 12 por ciento de lo que se publica en los medios es información propia y ya me parece mucho, tal como están las plantillas de las redacciones últimamente y teniendo en cuenta que el espacio en prensa no ha disminuido proporcionalmente.
Me parece estupendo que se denuncien estas situaciones pero creo que alguien debería fijarse también en las causas. Poniéndome en evidencia, la mayoría de lo que publico en mi actual trabajo pasa a engrosar ese 88 por ciento de información que no es propia. Normalmente no cubro actos, no entrevisto y no hago reportajes de temas propios. ¿Soy mala periodista? Bueno, yo creo que, basándose estrictamente en mis tareas, ahora mismo no soy periodista, soy maquetadora, editora de textos y correctora. ¿Hago mal mi trabajo? No creo. No voy a tirarme flores ni a defender el copy-paste, me limitaré a decir que cumplo responsablemente las tareas que se me han asignado. Al menos yo asumo que recurro a las agencias para llenar espacio, que los hay que lo hacen por sistema y van de súper-periodistas. Y leo lo que publico, que tampoco es práctica común.
La cuestión es ésta: en mi trabajo somos tres redactoras y dos colaboradores externos. El periódico tiene entre 24 y 40 páginas, dependiendo del día. Entre los dos colaboradores externos cubren tres páginas. La publicidad también se lleva alguna. Mis secciones han ido creciendo desde que entré a trabajar allí, allá por septiembre (cuando teníamos 16 páginas para tres redactoras), y ahora tengo que llenar de contenidos entre cuatro páginas (las que hice ayer, por ejemplo) y siete (las que me pueden tocar un fin de semana). Mi contrato es de media jornada. ¿Qué periodista puede llenar cuatro -o siete- páginas de contenido en cuatro horas? Si es contenido propio, ninguno pero hay que hacerlo. ¿Al final qué pasa? Que acabas tirando de agencia y maquetando la información que te llega.
De vez en cuando sí que me mandan a cubrir actos (muy de vez en cuando) o se presenta la oportunidad de hacer alguna entrevista interesante (creo que en casi ocho meses he hecho dos entrevistas, lo cual no es gran cosa). Me gusta ser reportera y agradezco estas escasas oportunidades pero en términos de tiempo es una putada y me obliga a hacer una burrada de horas extra que luego nadie va a reconocer (no hablo de economía, simplemente de dar las gracias). Si pasa como en la edición del fin de semana pasado, se darán sucesos extraños en la imprenta y una página completa con dos temas propios (firmados con mi nombre y apellidos y todo) se irá al pedo y no saldrá publicada. Las horas de cubrir esos actos y de componer la información no habrán servido para nada. Además, mi jefe ni se va a molestar en leer los temas propios y decirnos si están bien o mal ni habrá ninguna recompensa por hacer más horas para presentar temas propios.
Así son los medios por dentro, señores. Bastante tenemos con sobrevivir a la edición de cada día.
jueves, 28 de abril de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
Una de sueños
Volvemos con la historias que "me han contado". Esta vez tocan los sueños extraños, algunos de ellos provocados por la Semana Santa y la precampaña electoral. Otro es un clásico ya en las reuniones familiares. Ahí van.
Sueño 1
Un día cualquiera, aparece un correo electrónico notificando que alguien ha escrito en mi muro de Facebook. El escrito decía lo siguiente:
Sueño 2
Otro día, abro la red social absurda que viene de extra con Gmail y me encuentro esto:
Sueño 3
Éste pudo ser tranquilamente provocado por la combinación Semana Santa + precampaña electoral. La primera parte se pudo ver en Twitter y decía así:
Sueño 4
Éste es ya un clásico que no puede faltar cuando se habla de sueños ni en las reuniones familiares. Como no podría ser de otra manera, procede del subconsciente de mi madre. La historia es que una vez, hace ya mucho tiempo (antes de que yo naciera, posiblemente) soñó que la vecina de abajo se liaba con un extraterrestre al que acababa de conocer (a saber dónde se conocerían) y decía marcharse con él y abandonar a su marido y a sus cuatro hijos. Y allía estaba todo el portal, en la calle despidiendo a la buena mujer, que se marchaba muy lejos para empezar una buena vida, mientras su marido lloraba y los cuatro niños decían "mamá, no te vayas".
Sueño 1
Un día cualquiera, aparece un correo electrónico notificando que alguien ha escrito en mi muro de Facebook. El escrito decía lo siguiente:
En la siesta he soñado algo un poco raro: tu padre tenía una colección de katanas y se vestía de samurai para practicar en casa, y tu madre tenía todos sus zapatos colgados de la pared. No entiendo nada.
Sueño 2
Otro día, abro la red social absurda que viene de extra con Gmail y me encuentro esto:
Acabo de soñar que franco se retira, se viene a vivir a mi edificio (de Cordoba) y le pregunta a mi padre como fui concebido.Y la segunda parte:
Pues resultó que no le gustó la contestación de mi padre, y franco le ordenó que me cambiase el nombre por Swartz y que me hiciese cura.
Sueño 3
Éste pudo ser tranquilamente provocado por la combinación Semana Santa + precampaña electoral. La primera parte se pudo ver en Twitter y decía así:
He soñado que Rouco Varela quería reclutarme para combatir al demonio. Consecuencias de la Semana Santa, supongo. Buenos y resurrectos días.En realidad, el sueño completo era algo así como que la soñadora en cuestión estaba en una especie de museo religioso y de la inquisición y aparecía Rouco intentando convencerla para que se uniera a él y combatir el mal. Ella pasaba de Rouco y entonces aparecía uno de los candidatos a la Alcaldía de uno de los pueblos principales que cubre el periódico intentando convencerla de nuevo para que se uniera a la causa.
Sueño 4
Éste es ya un clásico que no puede faltar cuando se habla de sueños ni en las reuniones familiares. Como no podría ser de otra manera, procede del subconsciente de mi madre. La historia es que una vez, hace ya mucho tiempo (antes de que yo naciera, posiblemente) soñó que la vecina de abajo se liaba con un extraterrestre al que acababa de conocer (a saber dónde se conocerían) y decía marcharse con él y abandonar a su marido y a sus cuatro hijos. Y allía estaba todo el portal, en la calle despidiendo a la buena mujer, que se marchaba muy lejos para empezar una buena vida, mientras su marido lloraba y los cuatro niños decían "mamá, no te vayas".
domingo, 24 de abril de 2011
Momentos familiares de Semana Santa
Laura (a mi madre, nada más volver de vacaciones) - ¿Ves cómo está todo limpio?
Gamab - Bueno... yo aún no me he duchado.
Gamab - Bueno... yo aún no me he duchado.
sábado, 2 de abril de 2011
Reconocimiento médico (completísimo)
Hace algo más de una semana, vino una de las que trabajan en la oficina de administración de la empresa a la redacción a hacer un anuncio:
Señora de administración - La semana que viene tenéis que hacer un reconocimiento médico
Maquetador (sin ningún entusiasmo y con mucho desdén) - ¿Para qué?
Laura - ¿Hay que hacerse análisis de sangre?
Señora de administración - No
Jefa - ¿Qué día?
SA - La semana que viene. ¿Os viene mejor el viernes o cualquier otro día?
L - ¿Pero seguro que no hay que hacerse análisis de sangre?
SA - No
J - Hombre pues yo creo que el viernes
L - ¿Entonces no hay que hacerse análisis de sangre?
SA- No, no hay que hacerse análisis de sangre
Como ya habrá deducido el avispado lector, servidora tiene un problema con los análisis de sangre. Voy a ahorraros el sufrimiento de tener que aguantar una historia de traumas infantiles y las consecuencias que eso ha tenido a lo largo de mi vida adulta. Por ejemplo, que siendo ya universitaria me echara a llorar en los pasillos del Severo Ochoa porque una vieja me amenazó con que si no me hacía el análisis de sangre me iba a morir. Muy muy mal debió verme para llegar a la conclusión de que tenía una enfermedad gravísima que sólo detectarían haciéndome el consabido análisis.
El jueves apareció encima de cada teclado una notita diciendo dónde era el análisis y que debíamos estar allí a partir de las 10 de la mañana. A partir de las 10 para mí significa "ve cuando te dé la gana" y, como tenía que cruzar prácticamente entera la Comunidad de Madrid en transporte público, decidí que las 11 sería una buena hora. Tras estos razonamientos, aparecí por la puerta de la consulta a las 11.30, después de haberme perdido nada más salir del metro (me di cuenta de que iba en dirección contraria cuando vislumbré a lo lejos el Corte Inglés de Sanchinarro, cuando se suponía que lo que tenía que ver era el edificio de Vodafone) y después de tener que recurrir a la ayuda de un amable funcionario del servicio de Correos, porque no quedaba demasiado claro por dónde tenía que acceder al edificio.
Supe que era el lugar correcto cuando vi a mi jefa en el pasillo hablando por el móvil.
Laura - ¿Desde qué hora llevas aquí?
Jefa - Diez y cuarto o diez y media. Nos han hecho análisis de sangre.
L - ¡¿¡Hay que hacerse análisis de sangre!?!
J - De sangre y de orina
L - ¿Análisis de sangre? Pero si Xxxxxxx dijo que no había que hacer análisis de sangre
Dentro, me encuentro al maquetador y al fotógrafo, los dos remangados y con esparadrapo en el brazo. Al pobre fotógrafo no le habían encontrado la vena a la primera, así que le habían agujereado los dos brazos.
Maquetador - Hola Lauri. Tienen que hacerte un análisis de sangre (el fotógrafo asiente)
Laura (escandalizada) - ¡Pero eso tendrían que haberlo avisado!
Enfermera maja - Hola. Ven, pasa por aquí, que te voy haciendo pruebas
L (a lo mío) - Pero no puede ser. Los análisis de sangre se avisan, que yo tengo que venir mentalizada.
Entro en una sala pequeñita, me sube a la báscula con metro y se va. Pues vale. Como no viene, me bajo de la báscula. Justo cuando me bajo, aparece. Me pesa, me mide, me sienta en una mesa, me da una bolsita con un vaso de plástico y un tubito de ídem, me interroga y me toma la tensión y el pulso.
Enfermera maja - Uy, parece que estás un poco acelerada
No contesto pero pienso "nosajodido, venía yo tan tranquila a perder la mañana al culo de Madrid y me acabo de enterar de que me tienen que perforar el brazo para sacarme sangre".
EM - Bueno, pues ahora te voy a sacar sangre
Al oir la expresión "sacar sangre", me convierto automáticamente en un muñeco de cuerda de esos que vibran. Con las mismas, extiendo un brazo sobre la mesa como dando a entender "cuanto antes empecemos, antes me largo" me tapo la cara con la mano libre y miro al otro lado. La enfermera me ata el brazo con una goma azul que hace mucho mucho (pero que mucho) daño. Más de lo normal. La enfermera me toca el brazo con el dedo enguantado y pego un respingo.
EM - Tranquila, que aún no te he hecho nada
L (con voz de acojone) - Yaaa...
EM - Pero si llevas piercings (sí, claro, lo mismo perforar un cartílago que tener una aguja insertada en el brazo)
Unos segundos de búsqueda (infructuosa) de la paz interior más tarde, noto como algo frío se mete en mi brazo.
L - Iiiiiiii (intento de transcribir un grito agudo)
EM - Pero si no duele... venga, aguanta que lo estás haciendo muy bien... hale, ya está. ¿A qué no ha sido para tanto?
Luego tocó hacer pis en el bote pero... ah amigos, a las mujeres no se nos puede hacer un análisis de orina cualquier día al azar, porque se pueden dar circunstancias que alteren la muestra. Nada más entrar al baño y acomodarme en el wc pensé <comentario asquerosillo>"joder, pues me podría haber ahorrado la extracción de sangre" </comentario asquerosillo>. Después de conseguir una muestra del color que deberían tener las muestras de orina, ocurrieron dos cosas: 1.- me di cuenta de que la bolsita tenía las instrucciones impresas; 2.- salí en busca de la enfermera maja tapando mi tubito con la mano y se lo entregué como quien hace una entrada de droga a la entrada de un colegio. También avisé de mis circunstancias, no sea que me llamen alarmados pensando que me quedan dos telediarios porque han encontrado algo sospechoso.
Fotógrafo - Pues tú al menos has tenido que esperar poco
L - ¿?
J - Sí, es que cuando nosotros nos hemos hecho el análisis estaba ocupada y hemos tenido que esperar... y esconder los tubos.
L - Ya, es que es un poco... raro
J - ¿A qué te hace sentirte sospechosa de algo?
L - ¡Sí! Es como si hubiera hecho algo malo y tuviera que probar mi inocencia con el análisis
Después fue el turno de la prueba auditiva (estoy estupenda) y de la prueba de vista. Me dieron la opción de hacerla sin gafas o con ellas. Ya que había ido a perder el tiempo, decidí hacerla sin gafas.
EM - ¿Qué ves?
L - Nada
EM - ¿Nada?
L - Bueno, sí, un rectángulo blanco
EM - ¿No ves las letras?
L - No
EM - ¿Y ahora?
L - Tampoco
EM - ¿Y ahora?
L - Ahora se intuye algo en el rectángulo blanco
EM - ¿Puedes leerlas?
L - Nop
Yo creo no necesito que nadie me diga que soy miope, pero si la empresa tiene interés en tenerlo por escrito, ahí está. Creo que en la revisión ocular saqué un cero, que quedará para siempre guardado en los archivos de la empresa.
Después, fuimos pasando uno por uno a hablar con un médico. Este señor tenía dos cualidades reseñables: adivinar la personalidad de la gente tocándoles la tripa y escribir utilizando el "método aguilucho". Por partes: cuando nos estaba haciendo la revisión (en la tripa, claro está), llegó a la conclusión de que mi jefa tiene "temperamento", el fotógrafo es nervioso y yo soy una persona cabal. Es extraordinario lo que puede lograr la medicina ¿verdad?
Y ahora voy a explicar el "método aguilucho" para escribir a máquina o a ordenador para quien no sepa de qué va la historia. Lo mejor es explicarlo de forma práctica: 1.- Levanta una mano por encima del teclado y pon el dedo índice como cuando señalas algo. 2.- Imagina que tu dedo índice es un aguilucho y las teclas son inocentes conejitos que corretean por el monte. 3.- Sobrevuela el teclado con el dedo-aguilucho por encima de las teclas-conejitos como si fueras a elegir una presa. 4.- Cuando el dedo-aguilucho elige presa, se abalanza sobre ella. 5.-Repetir los pasos 3 y 4 la cantidad de veces que sea necesario.
Médico - Bueno, ¿has tenido o tienes alguna enfermedad?
L - Bueno, tengo alergia.
M - ¿Tomas alguna medicación?
L - Sí, antihistamínicos
Ahora, imaginaos al médico tecleando mediante "método aguilucho" la palabra "antihistamínicos", con sus dieciséis letras. Después vendrán "escoliosis", "helicobacter pilori", "gastritis" y "astigmatismo". Media hora después, salgo de allí y me dirijo al bar de abajo, donde me esperan mi jefa, su consorte y el fotógrafo.
Fotógrafo - Jolín, no veas si has tardado ¿no?
L - Ya. Es que, a la velocidad que tecleaba el médico (mi jefa repite el "método aguilucho" sobre la mesa de la terraza). Cuando le he dicho que tomaba antihistamínicos para la alergia casi me da algo.
J - Joooder. Menos mal que a mí lo más largo que me ha tenido que teclear ha sido "bruxismo"
L - Pues a mí "helicobacter pilori"
J - Claro, normal que hayas tardado tanto
F - Pues si me pasa algo ahora mismo, no llaméis a ese médico, que hasta que quiera bajar lo mismo me he muerto
Y así fue la revisión médica. Bueno, más o menos, porque si entro en detalles me sale un post infinito. Ahora sólo tengo que esperar los resultados y un bonito moratón azul turquesa en el brazo derecho.
Señora de administración - La semana que viene tenéis que hacer un reconocimiento médico
Maquetador (sin ningún entusiasmo y con mucho desdén) - ¿Para qué?
Laura - ¿Hay que hacerse análisis de sangre?
Señora de administración - No
Jefa - ¿Qué día?
SA - La semana que viene. ¿Os viene mejor el viernes o cualquier otro día?
L - ¿Pero seguro que no hay que hacerse análisis de sangre?
SA - No
J - Hombre pues yo creo que el viernes
L - ¿Entonces no hay que hacerse análisis de sangre?
SA- No, no hay que hacerse análisis de sangre
Como ya habrá deducido el avispado lector, servidora tiene un problema con los análisis de sangre. Voy a ahorraros el sufrimiento de tener que aguantar una historia de traumas infantiles y las consecuencias que eso ha tenido a lo largo de mi vida adulta. Por ejemplo, que siendo ya universitaria me echara a llorar en los pasillos del Severo Ochoa porque una vieja me amenazó con que si no me hacía el análisis de sangre me iba a morir. Muy muy mal debió verme para llegar a la conclusión de que tenía una enfermedad gravísima que sólo detectarían haciéndome el consabido análisis.
El jueves apareció encima de cada teclado una notita diciendo dónde era el análisis y que debíamos estar allí a partir de las 10 de la mañana. A partir de las 10 para mí significa "ve cuando te dé la gana" y, como tenía que cruzar prácticamente entera la Comunidad de Madrid en transporte público, decidí que las 11 sería una buena hora. Tras estos razonamientos, aparecí por la puerta de la consulta a las 11.30, después de haberme perdido nada más salir del metro (me di cuenta de que iba en dirección contraria cuando vislumbré a lo lejos el Corte Inglés de Sanchinarro, cuando se suponía que lo que tenía que ver era el edificio de Vodafone) y después de tener que recurrir a la ayuda de un amable funcionario del servicio de Correos, porque no quedaba demasiado claro por dónde tenía que acceder al edificio.
Supe que era el lugar correcto cuando vi a mi jefa en el pasillo hablando por el móvil.
Laura - ¿Desde qué hora llevas aquí?
Jefa - Diez y cuarto o diez y media. Nos han hecho análisis de sangre.
L - ¡¿¡Hay que hacerse análisis de sangre!?!
J - De sangre y de orina
L - ¿Análisis de sangre? Pero si Xxxxxxx dijo que no había que hacer análisis de sangre
Dentro, me encuentro al maquetador y al fotógrafo, los dos remangados y con esparadrapo en el brazo. Al pobre fotógrafo no le habían encontrado la vena a la primera, así que le habían agujereado los dos brazos.
Maquetador - Hola Lauri. Tienen que hacerte un análisis de sangre (el fotógrafo asiente)
Laura (escandalizada) - ¡Pero eso tendrían que haberlo avisado!
Enfermera maja - Hola. Ven, pasa por aquí, que te voy haciendo pruebas
L (a lo mío) - Pero no puede ser. Los análisis de sangre se avisan, que yo tengo que venir mentalizada.
Entro en una sala pequeñita, me sube a la báscula con metro y se va. Pues vale. Como no viene, me bajo de la báscula. Justo cuando me bajo, aparece. Me pesa, me mide, me sienta en una mesa, me da una bolsita con un vaso de plástico y un tubito de ídem, me interroga y me toma la tensión y el pulso.
Enfermera maja - Uy, parece que estás un poco acelerada
No contesto pero pienso "nosajodido, venía yo tan tranquila a perder la mañana al culo de Madrid y me acabo de enterar de que me tienen que perforar el brazo para sacarme sangre".
EM - Bueno, pues ahora te voy a sacar sangre
Al oir la expresión "sacar sangre", me convierto automáticamente en un muñeco de cuerda de esos que vibran. Con las mismas, extiendo un brazo sobre la mesa como dando a entender "cuanto antes empecemos, antes me largo" me tapo la cara con la mano libre y miro al otro lado. La enfermera me ata el brazo con una goma azul que hace mucho mucho (pero que mucho) daño. Más de lo normal. La enfermera me toca el brazo con el dedo enguantado y pego un respingo.
EM - Tranquila, que aún no te he hecho nada
L (con voz de acojone) - Yaaa...
EM - Pero si llevas piercings (sí, claro, lo mismo perforar un cartílago que tener una aguja insertada en el brazo)
Unos segundos de búsqueda (infructuosa) de la paz interior más tarde, noto como algo frío se mete en mi brazo.
L - Iiiiiiii (intento de transcribir un grito agudo)
EM - Pero si no duele... venga, aguanta que lo estás haciendo muy bien... hale, ya está. ¿A qué no ha sido para tanto?
Luego tocó hacer pis en el bote pero... ah amigos, a las mujeres no se nos puede hacer un análisis de orina cualquier día al azar, porque se pueden dar circunstancias que alteren la muestra.
Fotógrafo - Pues tú al menos has tenido que esperar poco
L - ¿?
J - Sí, es que cuando nosotros nos hemos hecho el análisis estaba ocupada y hemos tenido que esperar... y esconder los tubos.
L - Ya, es que es un poco... raro
J - ¿A qué te hace sentirte sospechosa de algo?
L - ¡Sí! Es como si hubiera hecho algo malo y tuviera que probar mi inocencia con el análisis
Después fue el turno de la prueba auditiva (estoy estupenda) y de la prueba de vista. Me dieron la opción de hacerla sin gafas o con ellas. Ya que había ido a perder el tiempo, decidí hacerla sin gafas.
EM - ¿Qué ves?
L - Nada
EM - ¿Nada?
L - Bueno, sí, un rectángulo blanco
EM - ¿No ves las letras?
L - No
EM - ¿Y ahora?
L - Tampoco
EM - ¿Y ahora?
L - Ahora se intuye algo en el rectángulo blanco
EM - ¿Puedes leerlas?
L - Nop
Yo creo no necesito que nadie me diga que soy miope, pero si la empresa tiene interés en tenerlo por escrito, ahí está. Creo que en la revisión ocular saqué un cero, que quedará para siempre guardado en los archivos de la empresa.
Después, fuimos pasando uno por uno a hablar con un médico. Este señor tenía dos cualidades reseñables: adivinar la personalidad de la gente tocándoles la tripa y escribir utilizando el "método aguilucho". Por partes: cuando nos estaba haciendo la revisión (en la tripa, claro está), llegó a la conclusión de que mi jefa tiene "temperamento", el fotógrafo es nervioso y yo soy una persona cabal. Es extraordinario lo que puede lograr la medicina ¿verdad?
Y ahora voy a explicar el "método aguilucho" para escribir a máquina o a ordenador para quien no sepa de qué va la historia. Lo mejor es explicarlo de forma práctica: 1.- Levanta una mano por encima del teclado y pon el dedo índice como cuando señalas algo. 2.- Imagina que tu dedo índice es un aguilucho y las teclas son inocentes conejitos que corretean por el monte. 3.- Sobrevuela el teclado con el dedo-aguilucho por encima de las teclas-conejitos como si fueras a elegir una presa. 4.- Cuando el dedo-aguilucho elige presa, se abalanza sobre ella. 5.-Repetir los pasos 3 y 4 la cantidad de veces que sea necesario.
Médico - Bueno, ¿has tenido o tienes alguna enfermedad?
L - Bueno, tengo alergia.
M - ¿Tomas alguna medicación?
L - Sí, antihistamínicos
Ahora, imaginaos al médico tecleando mediante "método aguilucho" la palabra "antihistamínicos", con sus dieciséis letras. Después vendrán "escoliosis", "helicobacter pilori", "gastritis" y "astigmatismo". Media hora después, salgo de allí y me dirijo al bar de abajo, donde me esperan mi jefa, su consorte y el fotógrafo.
Fotógrafo - Jolín, no veas si has tardado ¿no?
L - Ya. Es que, a la velocidad que tecleaba el médico (mi jefa repite el "método aguilucho" sobre la mesa de la terraza). Cuando le he dicho que tomaba antihistamínicos para la alergia casi me da algo.
J - Joooder. Menos mal que a mí lo más largo que me ha tenido que teclear ha sido "bruxismo"
L - Pues a mí "helicobacter pilori"
J - Claro, normal que hayas tardado tanto
F - Pues si me pasa algo ahora mismo, no llaméis a ese médico, que hasta que quiera bajar lo mismo me he muerto
Y así fue la revisión médica. Bueno, más o menos, porque si entro en detalles me sale un post infinito. Ahora sólo tengo que esperar los resultados y un bonito moratón azul turquesa en el brazo derecho.
domingo, 27 de marzo de 2011
Hate the children

Los niños nunca me han hecho demasiada gracia, la verdad. Bueno, no generalicemos, con algunos me llevo bien pero no suele ser lo normal. Una amiga de mi madre dice que ni de pequeña. Aunque yo creo que exageraba, porque los extremeños son así (empezando por mi propia madre) y porque cuando era niña nunca tuve problemas con los demás niños. Pero si hay unos niños que me sacan especialmente de quicio son los hijos de mi primo, que decidió que con una no tenía suficiente y se animó a colocar en el mundo dos más (un niño y otra niña).
Ayer fue el cumpleaños de mi madre pero también de la más pequeña de la prole de mi primo, que cumplía un año. Mi madre cumple 28 según su versión y unos cuantos más según su DNI, haced caso a lo que más confianza os inspire. Alguien tuvo la maravillosa idea de unificar los dos acontecimientos en una misma celebración y para casa de mi primo que se fue toda la familia. Yo tenía excusa para escaquearme porque tenía que asistir a un friki-evento por trabajo, así que Gamab y yo nos fuimos al friki-evento y dejamos a mis padres solos ante el peligro. Intentaron poner excusas para unirse también al friki-evento pero no coló.
Después de hacernos unas cuantas fotos, el friki-evento se dispersó antes (mucho antes) de lo previsto y la celebración del doble cumple se atrasó porque la mayoría de los asistentes llegaron una hora tarde. Como las dos historias eran en el mismo municipio, no nos quedó otra opción que asistir también al doble cumple. Así, Gamab conoció a mi familia y también a los malditos críos.
Antes de llamar a la puerta ya se oían las voces desde el rellano. No hay duda, es aquí. Los críos estaban haciendo lo normal cuando llegamos: chillarse, echarse la culpa mutuamente de todo, saltar por los sofás... Por favor, cursos para padres ya. ¿Por qué se dan cursillos prematrimoniales y no se dan cursos de paternidad? En vez de aprender a repirar hondo y a cogerse de la mano en el paritorio deberían enseñar a meter a esas pequeñas bestias en vereda. O al menos a tener un poco de educación, que la maldita niña lo primero que dijo cuando mi madre sacó la tarta casera que hice por la mañana fue "¡Qué asco!". Pues que te aproveche la tarta industrial que ha comprado el tacaño de tu padre, bonita. Al menos, deberían aprender a comportarse cuando hay visita, incluido el padre de las criaturas.
A la hora de sentarse a la mesa, todos intentamos huir lo más posible de los niños y sentarnos en la otra punta. Al final no hizo falta tanta estrategia, porque se enrabietaron y no se quisieron sentar con los mayores. Pues vale. El niño fue más lejos y dijo que el quería que le pusieran un plato de nada. No sé si era una rabieta o que había visto por la tele a Ferrán Adriá y ya sabemos todos cómo son los críos cuando algo se les mete en la cabeza. Creo que al final se comió una ficha del "Conecta cuatro", pero no sé si era de las rojas o de las amarillas.
De pronto noté que no había niños donde estaban antes y que no se les oía. Fue un poco desconcertante, porque nunca están en silencio. De pronto, moví los pies, pateé algo pequeño y blandito que se quejó y ya me tranquilicé. No es que me entusiasmara especialmente que estuvieran enredando debajo de la mesa, pero sé por experiencia que es mejor tenerlos localizados (la única vez que los he perdido de vista acabé con la mesa del salón llena de rayajos de las pinturas del Vips y el mueble de la tele lleno de pegatinas que a saber de dónde habrían sacado).
En vista de que la mesa parecía un túnel de la M-30 en hora punta, decidí cortarles el paso. El problema es que sólo cortaba la mitad, por lo que intentaban apartarme los pieses y, cuando veían que no cedía, ya se les ocurría que también podían girar y rodearlos. De pronto, Gamab se gira hacia mí y me dice:
Gamab - Les he cortado el paso
Laura - Yo también
Gamab - Pero me rodean
Laura - Ya, a mí también
Entonces miré al frente y vi a un gran aliado en la lucha por la educación de niños y padres: mi madre.
Laura - Mamá, estira los pies
Madre - ¿Para qué?
Laura - Pues para que los niños dejen de dar por culo
Madre - Ah, vale
Laura - ¡Ay! Pero no me des, se trata sólo de cerrarles el paso
Lo que sigue es un ejemplo sobre cómo utilizar la cooperación familiar en favor de la educación.
Reeducando niños ajenos: primera parte
De pronto, algo choca con la barrera. Otro choque (creo que se está empezando a formar atasco). Quejas de niños. Mi madre se empieza a descojonar. Yo la veo y me da la risa (soy así de influenciable). El bulto de debajo de la mesa se agita. Mi madre también. Se desata una encarnizada batalla por el control de la mesa. Mi madre cede y la criatura que iba en cabeza avanza pero choca con los pies de Gamab. Gamab engancha un brazo de niño con los pieses. El niño protesta. El que se había quedado atrás intenta luchar conmigo. Jódete, pequeña bestia, que yo voy al gimnasio y puedo levantarte con las piernas si quiero. Y así durante unos cuantos minutos, hasta que los niños salieron de debajo de la mesa sudorosos y despeinados. Yo vuelvo a atarme las zapatillas. Por lo menos espero que hayan aprendido algo.
Reeducando niños ajenos: segunda parte
Pues no, vuelven. Ahora decidimos aprovechar nuestros efectivos: mi tío, que, al igual que mi padre, pasa del 1,80, se sienta al final de la mesa, cerrando el espacio que pudiera quedar. Ahora sí que tienen que darse la vuelta. La niña ha ido a la habitación a vete tú a saber qué. Verás, ahora vuelve con una bulldozer.
Pues no, bulldozer no, pero si con bastante más insistencia que antes. Pongo la barrera. Primer choque. Te vas a enterar. Levanto un pie y dejo el otro abajo, cerrando más espacio. La niña protesta.
Niña - Quita los pies
Laura - Sal de la mesa
Niña - Quita los pies
Laura - Sal de la mesa
Niña - ¡Que quites los pies!
Laura - Niña, que salgas ya de la mesa
La niña sale de debajo de la mesa. Los padres, como quien oye llover. Pues apañados vamos.
Epílogo
Cuando ya nos íbamos, los niños secuestraron a mi prima (su tía), que tiene una paciencia infinita y además está haciendo prácticas porque está embarazada. Cuando por fin la soltaron, nos confesó una cosa.
Prima - Gamab, Xxxxxxx (madre de los niños) me ha dicho que no vas a querer volver a su casa
Gamab - ¿Por?
Prima - Por los niños
(y sí, siempre son así)
viernes, 18 de marzo de 2011
Pluriempleo (vol. II)
Lo que vengo a contar ahora es el final del pluriempleo. Hay unas cuantas cosas que merecerán ser mencionadas más adelante, porque lo cierto es que hubo unos cuantos momentos absurdos (la mayoría provocados por un tipo que se hace llamar "informático" y que es de esas personas que se merecen morir a collejas), así que prometo más entradas del pluriempleo. Pero eso ya quedó atrás, porque esta mañana he ido a firmar la baja voluntaria (y a recoger el contrato, sea dicho de paso) y he salido de un sitio que no me daba muy buena espina (mi amiga que no sabe nada sabe un poco de este asunto).
La cosa es que me vendieron el trabajo como la oportunidad de mi vida. Hombre, se agradece que en estos tiempos se den oportunidades, que la verdad es que están bastante escasas. Luego resultó que era algo así como un señor que pretendía que los trabajadores le montaran la empresa y el Estado (a través de un ICO) y los bancos se la pagaran. Y ya está, a esperar unos objetivos de facturación que no iban a llegar ni de coña. Lo sé porque los ví, eché cuentas del plazo de tiempo y me fallaban los números por todas partes (que seré de letras, pero a las divisiones llevando llego). Y yo de fe ando muy escasa como para creerme una bola tan grande.
En vista de lo que se cocía (y de que no voy a dejar el periodismo para meterme en una empresa que no va a ninguna parte), la semana pasada decidí largarme. Aún estaba en periodo de prueba y por ETT así que lo podría haber hecho en "modo cobarde" (llamar a la ETT y decir "prepárame la baja voluntaria, que mañana no voy") pero al final lo hice en "modo majo": el lunes avisé y durante esta semana he ido terminando todo lo que tenía empezado. Hay que quedar bien con la gente, que luego nunca se sabe con quién te puedes encontrar en un futuro.
La verdad es que me daba un poco de miedo cómo se lo fueran a tomar en la empresa, que lo mismo al gerente se le cruzaban los cables y le daba por putearme los días que me quedaran o me echaba el broncazo del siglo. Como este señor tiene tantos tics (en algunas reuniones me recordaba a la empanadilla de Martes y Trece) y me daba miedo que le diera un paro allí mismo (que tampoco está el mundo como para ir matando a la gente a disgustos), le presenté un manual de identidad corporativa muy mono justo después de decirle que me largaba. Que no se diga que no hago mi trabajo (aunque la verdad es que los dos últimos días me he tocado bastante las narices). Ayer la ETT ya estaba mandando a mis posibles sustitutas a que las entrevistara el jefe. El penúltimo paso hacia la libertad.
El último fue presentarme en la ETT a firmar la baja voluntaria. La verdad es que la chica que me ha atendido (la misma que me dio el contrato y que me dijo algo así como "si no vas a poder ir a trabajar un día porque te meten en la cárcel y sólo tienes una llamada, nos tienes que llamar a nosotros, no a la empresa en la que vas a estar") ha sido muy maja y bastante comprensiva. La verdad, que te atiendan bien contribuye bastante. Para aumentar el subidón, al llegar a casa me he encontrado la invitación a The Event (más datos en el blog de Hell's Tea), así que hoy me siento como si viviera en un anuncio de compresas (pero sin música ñoña).
El creativo externo (también hablaré de él, que se lo merece pero esta vez para bien) me dijo que es una pena, porque podría haber hecho muchas cosas en esa empresa. Ahora que lo pienso, podría haberle soltado más de una hostia al tipo que se hace llamar "informático" (cuando tiene el ego subido quiere que le llamen "analista"). Como dice mi jefa, "¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Que te echen?".
La cosa es que me vendieron el trabajo como la oportunidad de mi vida. Hombre, se agradece que en estos tiempos se den oportunidades, que la verdad es que están bastante escasas. Luego resultó que era algo así como un señor que pretendía que los trabajadores le montaran la empresa y el Estado (a través de un ICO) y los bancos se la pagaran. Y ya está, a esperar unos objetivos de facturación que no iban a llegar ni de coña. Lo sé porque los ví, eché cuentas del plazo de tiempo y me fallaban los números por todas partes (que seré de letras, pero a las divisiones llevando llego). Y yo de fe ando muy escasa como para creerme una bola tan grande.
En vista de lo que se cocía (y de que no voy a dejar el periodismo para meterme en una empresa que no va a ninguna parte), la semana pasada decidí largarme. Aún estaba en periodo de prueba y por ETT así que lo podría haber hecho en "modo cobarde" (llamar a la ETT y decir "prepárame la baja voluntaria, que mañana no voy") pero al final lo hice en "modo majo": el lunes avisé y durante esta semana he ido terminando todo lo que tenía empezado. Hay que quedar bien con la gente, que luego nunca se sabe con quién te puedes encontrar en un futuro.
La verdad es que me daba un poco de miedo cómo se lo fueran a tomar en la empresa, que lo mismo al gerente se le cruzaban los cables y le daba por putearme los días que me quedaran o me echaba el broncazo del siglo. Como este señor tiene tantos tics (en algunas reuniones me recordaba a la empanadilla de Martes y Trece) y me daba miedo que le diera un paro allí mismo (que tampoco está el mundo como para ir matando a la gente a disgustos), le presenté un manual de identidad corporativa muy mono justo después de decirle que me largaba. Que no se diga que no hago mi trabajo (aunque la verdad es que los dos últimos días me he tocado bastante las narices). Ayer la ETT ya estaba mandando a mis posibles sustitutas a que las entrevistara el jefe. El penúltimo paso hacia la libertad.
El último fue presentarme en la ETT a firmar la baja voluntaria. La verdad es que la chica que me ha atendido (la misma que me dio el contrato y que me dijo algo así como "si no vas a poder ir a trabajar un día porque te meten en la cárcel y sólo tienes una llamada, nos tienes que llamar a nosotros, no a la empresa en la que vas a estar") ha sido muy maja y bastante comprensiva. La verdad, que te atiendan bien contribuye bastante. Para aumentar el subidón, al llegar a casa me he encontrado la invitación a The Event (más datos en el blog de Hell's Tea), así que hoy me siento como si viviera en un anuncio de compresas (pero sin música ñoña).
El creativo externo (también hablaré de él, que se lo merece pero esta vez para bien) me dijo que es una pena, porque podría haber hecho muchas cosas en esa empresa. Ahora que lo pienso, podría haberle soltado más de una hostia al tipo que se hace llamar "informático" (cuando tiene el ego subido quiere que le llamen "analista"). Como dice mi jefa, "¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Que te echen?".
Frase de la semana
Aunque sé que debería dar información sobre el pluriempleo y cómo terminó la cosa (porque oficialmente ha terminado hoy), me veo en la obligación de publicar una frase de la semana, que además me servirá para inaugurar otra sección. Primero la frase, luego el resto.
Ya que estamos, hemos decidido tomarnos la precampaña con filosofía, que nos puede dar muchos buenos ratos si lo sabemos explotar. Para empezar, estamos convirtiendo un trozo de pared de la oficina (y que está exactamente unos cuantos centímetros a la derecha de ese calendario hortera de conejitos que algunos ya habréis visto en la última portada conmemorativa) en el tablón de la precampaña villalbina. Para no perdernos, hemos tenido que hacer un esquema con colorines de las demandas y contrademandas que se han presentado, que dicen que van a presentar y que se están pensando presentar varios "entes" (tres partidos y un sindicato) del municipio entre sí. A su alrededor vamos pegando post-it con frases cumbre de la precampaña. De momento, la cosa va bien, porque creo que tenemos dos post -it, tres demandas puestas, una que se lo están pensando y dos o tres amenazas de demanda.
Y así, con esta frase tan maja que describe cuán hasta las narices puede acabar la prensa de alguien que quiere que le saques bien y que le pongas palabra por palabra su última ocurrencia en una página, actualizo el blog y doy por inaugurada la sección "Precampáñicos 2011". También he rumiado la idea de mandar una petición a la RAE para que inlcuyan el adjetivo "precampáñico" en la próxima edición del diccionario, que con los últimos cambios que propusieron se ve que están faltos de ideas coherentes. Lo mismo hasta les gusto y me dan el sillón ; (punto y coma).
"Yo soy partidaria de darle un cuchillo a cada uno, soltarlos en un parque y el que gane que gobierne"La frse en cuestión fue "parida" por mi jefa ayer a primera hora de la tarde, durante una llamada telefónica. La historia es que los políticos serranos llevan una temporada bastante insoportables. ¿La razón? Pues que están todos precampáñicos perdidos. El adjetivo no existe pero es la palabra que mejor describe el estado en que se meten los candidatos y los partidos cuando se acercan las elecciones y en cierto modo explica cosas que en otros contextos serían inexplicables.
Ya que estamos, hemos decidido tomarnos la precampaña con filosofía, que nos puede dar muchos buenos ratos si lo sabemos explotar. Para empezar, estamos convirtiendo un trozo de pared de la oficina (y que está exactamente unos cuantos centímetros a la derecha de ese calendario hortera de conejitos que algunos ya habréis visto en la última portada conmemorativa) en el tablón de la precampaña villalbina. Para no perdernos, hemos tenido que hacer un esquema con colorines de las demandas y contrademandas que se han presentado, que dicen que van a presentar y que se están pensando presentar varios "entes" (tres partidos y un sindicato) del municipio entre sí. A su alrededor vamos pegando post-it con frases cumbre de la precampaña. De momento, la cosa va bien, porque creo que tenemos dos post -it, tres demandas puestas, una que se lo están pensando y dos o tres amenazas de demanda.
Y así, con esta frase tan maja que describe cuán hasta las narices puede acabar la prensa de alguien que quiere que le saques bien y que le pongas palabra por palabra su última ocurrencia en una página, actualizo el blog y doy por inaugurada la sección "Precampáñicos 2011". También he rumiado la idea de mandar una petición a la RAE para que inlcuyan el adjetivo "precampáñico" en la próxima edición del diccionario, que con los últimos cambios que propusieron se ve que están faltos de ideas coherentes. Lo mismo hasta les gusto y me dan el sillón ; (punto y coma).
domingo, 13 de marzo de 2011
Tareas para mañana
Cosas que hacer:
- Decirle al jefe del nuevo trabajo que vaya buscando a otra persona para mi puesto.
- Hacer la lista de programas culturales para esta semana.
- Escribir un adelanto del evento de la Legión 501.
- Ordenar mi escritorio.
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