Matización: "día 2" no quiere decir que no haya vuelto a pisar el gimnasio ni a calzarme las deportivas desde el día 1, sólo que hasta hoy no ha vuelto a haber entrenamiento mortal.
Empecemos por las conclusiones: creo que de aquí a un par de semanas voy a acabar con las manos como las de un estibador noruego y que mañana tendré que evitar reírme porque ya estoy previendo que va a doler, y mucho. Eso sí, con esto ya tengo hecha la "operación bikini" más que de sobra.
Hoy me han asignado como entrenador a un becario de FP que creo que lo ha pasado peor que yo. Pero me he propuesto que se vaya de las prácticas habiendo conseguido algo. Si puede enseñar a una torpe redomada como yo a subir y bajar por una cuerda sin despellejarse las manos, el resto está tirado (aunque dice que le parece muy difícil dar una clase de zumba).
El cambio de técnica (de la jodida a la asequible, concretamente) ha propiciado un avance más que notable, al menos para mí y mi orgullo. Por ahora no hay que lamentar daños físicos (obviando los que se arreglan con crema hidratante), pero aún no estoy ni cerca de lograr el objetivo al 100%, así que el peligro de hostión todavía no ha pasado.
Casualmente, hoy el Pantone del día es el Rapture Rose (17-1929), que según Pantone es "sensual, ingenioso y dramático", pero también uno de los tonos por los que han pasado las palmas de mis manos en el transcurso de recuperar su color y textura normales.
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miércoles, 2 de abril de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
Entrenamiento para torpes: día 1
Un buen día, sin venir a cuento, los astros se alinearon y mi padre decidió que iba a perder la tripa (los michelines nunca le han molestado, pero dice que por lo de tener tripa no pasa), mi madre se apuntó a pilates y a mí me liaron para apuntarme a una carrera de obstáculos. Y así, mi padre empezó a salir a andar (próximamente será correr, o eso dice), mi madre se compró toda una colección de accesorios muy cuquis marca Decathlon y yo decidí que en algún momento tendría que empezar a entrenar un poco en serio. Ese momento ha llegado y hoy sin avisar, como las malas visitas.
Después de cuatro días de gripazo, infusiones y Paracetamol, por fin me he encontrado en condiciones para levantarme de la cama a una hora decente (siempre según mis estándares de persona que trabaja por la tarde), me he enfundado las mallas y he bajado al gimnasio.
Nada más entrar por la puerta me ha caído la primera:
Laura: ¡Hola!
Profe: ¡Hola Laura! En quince minutos empezamos con la cuerda.
Por resumir la 'clase' de esta mañana, digamos que hay tres formas de hacer las cosas: la fácil, la difícil y la jodida. Mi profe ha decidido empezar por la jodida y el resultado podía ser más desastroso, pero no por mucho. Menos mal que siempre hay algún bombero cerca para mejorar la media.
Ahora tengo dos mantras: "La cuerda de la carrera tiene nudos" y "Me quedan dos meses para aprender a trepar".
Después de cuatro días de gripazo, infusiones y Paracetamol, por fin me he encontrado en condiciones para levantarme de la cama a una hora decente (siempre según mis estándares de persona que trabaja por la tarde), me he enfundado las mallas y he bajado al gimnasio.
Nada más entrar por la puerta me ha caído la primera:
Laura: ¡Hola!
Profe: ¡Hola Laura! En quince minutos empezamos con la cuerda.
Por resumir la 'clase' de esta mañana, digamos que hay tres formas de hacer las cosas: la fácil, la difícil y la jodida. Mi profe ha decidido empezar por la jodida y el resultado podía ser más desastroso, pero no por mucho. Menos mal que siempre hay algún bombero cerca para mejorar la media.
Ahora tengo dos mantras: "La cuerda de la carrera tiene nudos" y "Me quedan dos meses para aprender a trepar".
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jueves, 30 de junio de 2011
Cómo preparar un tupper con sandía
Ahora que es verano, hace calor y todas esas cosas propias de esta época, como que apetece fruta fresquita. Eso mismo he pensado esta mañana, por lo que he decidido que me iba a preparar un tupper (abreviatura de "tupperware" o "tapergüer") con sandía para llevármelo al trabajo.
Pero hay muchas maneras de hacerlo. He aquí dos, explicaditas paso por paso.
Modo normal
Modo "hay gente torpe y luego estoy yo"
Pero hay muchas maneras de hacerlo. He aquí dos, explicaditas paso por paso.
Modo normal
- Abre la nevera
- Saca la sandía
- Cierra la nevera
- Coge un tupper
- Coge un cuchillo
- Corta una rodaja de sandía
- Hazla trocitos y échalos en el tupper
- Cierra el tupper
Modo "hay gente torpe y luego estoy yo"
- Abre la nevera
- Saca la sandía
- Cierra la nevera
- Coge un tupper
- Coge un cuchillo
- Corta una rodaja de sandía
- Mírala bien
- Date cuenta de que es demasiado pequeña
- Corta una segunda rodaja de sandía
- Mira como un idiota cómo se rompe por la mitad y se estampa contra el suelo
- Haz trocitos la primera rodaja y lo queda de la segunda y recoge el cisco que ha montado la otra mitad de la segunda al caer al suelo
- Corta una tercera rodaja de sandía
- Hazla trocitos y échala en el tupper
- Cierra el tupper
- Date cuenta de que el tupper está roto
- Coge otro tupper
- Haz trasvase de un recipiente a otro
- Cierra el segundo tupper
- Limpia lo que se ha escapado por el agujero del primer tupper
lunes, 31 de agosto de 2009
El porqué de las cosas
Podría actualizar con nuevos sucesos sobre la letra B, las bodas y las bragas pero Blanca me ha acusado esta mañana de tener manía persecutoria. Antes de sumar la manía persecutoria a otros trastornos y dar motivos a mis amigos y familiares para internarme en un psiquiátrico, prefiero buscar temas nuevos.
Desde que tengo memoria, me han dicho que soy un poco torpe. Ya sabéis, la típica persona que siempre tropieza con el azulejo suelto por la calle, se lleva una hostia con la mesa cuando llega tarde a la universidad e intenta entrar en clase sin llamar la atención y un largo etcétera de sucesos similares. Hoy, mientras deambulaba medio dormida por mi casa en busca de mi desayuno, he descubierto por qué me ocurre esto.
Da la casualidad de que tengo la altura exacta para que los picos de las mesas bajas y las sillas me pillen a la altura de la rodilla (con el moratón correspondiente); las mesas normales, a la altura del culete; las puertas del armario de la cocina, a la altura de la frente y los tiradores de las puertas, a la altura del codo (ahí, donde más duele).
Aún tengo que encontrar una explicación a por qué siempre me tropiezo con el pico del edredón. Estoy segura de que existe alguna.
Desde que tengo memoria, me han dicho que soy un poco torpe. Ya sabéis, la típica persona que siempre tropieza con el azulejo suelto por la calle, se lleva una hostia con la mesa cuando llega tarde a la universidad e intenta entrar en clase sin llamar la atención y un largo etcétera de sucesos similares. Hoy, mientras deambulaba medio dormida por mi casa en busca de mi desayuno, he descubierto por qué me ocurre esto.
Da la casualidad de que tengo la altura exacta para que los picos de las mesas bajas y las sillas me pillen a la altura de la rodilla (con el moratón correspondiente); las mesas normales, a la altura del culete; las puertas del armario de la cocina, a la altura de la frente y los tiradores de las puertas, a la altura del codo (ahí, donde más duele).
Aún tengo que encontrar una explicación a por qué siempre me tropiezo con el pico del edredón. Estoy segura de que existe alguna.
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