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domingo, 25 de octubre de 2009

Epílogo

Haciendo repaso de la semana temática, me doy cuenta de que he dejado muchos temas fuera. Decidí dedicar cada día a un curso y algunos temas sólo se mencionan de pasada. Entre ellos se encuentran el punto de desinformación, las prácticas en empresa, reprografía, las revisiones de examen (aunque el post de segundo lo ocupa casi por completo una revisión) y las evaluaciones al profesorado. De la encuesta de inserción laboral ya se ha encargado María.

Empezaremos por las evaluaciones al profesorado. Las encuestas de evaluación al profesorado son esas hojas amarillentas de lectura óptica que los profesores pasan a los alumnos cada final de cuatrimestre no se sabe muy bien para qué. El procedimiento es simple: puntuar de 1 a 5 distintos aspectos de la asignatura y del profesor. Al final de la hoja hay un hueco para observaciones y sugerencias que los alumnos no suelen rellenar por pereza. Los resultados se recogen antes de los exámenes y se envían a los profesores tras el cierre de actas, para que los exámenes interfieran lo menos posible en esta valoración. Hasta ahí todo claro. Lo que nadie sabe es:
  1. Que el porcentaje de asistencia se refiere al profesor. Eso de poner el 100% de asistencia para tirarse el rollo es un error, queridos amigos.
  2. Qué pasa cuando un profesor saca una mala calificación. En teoría, después de dos evaluaciones negativas cambian al profesor de grupo o de campus, por lo que pueden pasar cursos hasta que un profesor inútil abandone la universidad. Ni que decir tiene que determinados profesores no se van a largar por muchas evaluaciones negativas que les hagan (seguro que todos tenemos en mente a algún docente concreto mientras leemos esto).
  3. Que las observaciones que escribimos en el recuadrito de abajo le llegan al profesor junto con la puntuación. Afortunadamente, las evaluaciones son anónimas pero he visto cosas como "we love you" o "es muy salado y se parece a Garci ¿o a Pablo Motos?".
Sigamos: prácticas en empresa. Las prácticas en empresa son esa asignatura absurda que los estudiantes de algunas carreras tienen como optativa pero que yo tuve como obligatoria. Gracias a ello, descubrí que no debemos sentir pena por los locutores de programas de madrugada, porque a esas horas seguramente estén en casa durmiendo (es lo que se conoce como "falso directo"). También aprendí que un becario pueden trabajar sin cobrar mientras su jefa, que gana una pasta gansa y es una inútil, está en la piscina o de compras echándole la bronca por teléfono por lo mal que está trabajando. Aguanté porque era una asignatura de 10 créditos pero me hubiera marchado de ahí gustosamente a la tercera semana. Tuve que adornar un poco la memoria para poder explicar las tareas que realizaba y que fuera algo más que "navegar por Internet y leer la prensa diaria mientras esperaba a que sonara el teléfono para aguantar la bronca correspondiente". Lo voy a dejar aquí, pero podría contar muchas cosas extrañas de aquellas prácticas.

Como ya hablé sobre el punto de desinformación en un post anterior, voy a terminar con reprografía. Reprografía es ese lugar misterioso donde el tiempo va a otro ritmo y donde acaba todo el material que los profesores no quieren dar en clase. Que digo yo, tampoco cuesta tanto explicar ciertas cosas ¿verdad? El transcurso del tiempo dentro de reprografía es un misterio: da igual la cantidad de gente que haya, vas a tardar 20 minutos. ¿Que estás tú solo en la cola? 20 minutos. ¿Qué hay 400 personas? 20 minutos. Como tus descansos duran 10 minutos, vas a llegar tarde invariablemente a la siguiente clase que, paradójicamente, es la que da el profesor que te ha dejado el material que acabas de comprar (y que te mirará mal por llegar 10 minutos tarde). También es una fuente inagotable de misterios, como por qué las hojas siempre están grapadas al revés, por qué a tus claves siempre les faltan páginas (el caso de El año pasado en Marienbad, en el que faltaban páginas pero las que se fotocopiaron estaban por triplicado, va un paso más allá), por qué todas las chicas que trabajan allí son chonis (menos un cuatrimestre, que tuvimos una medio punk) o por qué los profesores se saltan la cola cuando más gente hay.


Ahora sí ha terminado la semana temática uc3m. Aunque sospecho que a Blanca le tendremos que dar otra semana más para que pueda terminar su post por capítulos.

Por cierto, el primero que aguante hasta el final la secuencia de El año pasado en Marienbad que he enlazado en el párrafo sobre reprografía recibirá un regalo.

sábado, 24 de octubre de 2009

Balance

Ya termino, en serio. Supongo que los cinco post anteriores os habrán saturado. Este va a ser cortito, sólo es una lista de cosas que saqué de mis paso por la universidad.

Superpoderes desarrollados:
  • Capacidad inventiva para llenar páginas y páginas con cualquier cosa
  • Fotofobia
  • Criptografía (dadme los apuntes de cualquiera, que yo los transcribo sin problemas)
  • Invisibilidad (¿sabes cuando un alumno levanta la mano y el profesor pasa? Pues eso. También me pasa con los camareros)
  • Hipervelocidad tecleando (demasiadas prácticas en muy poco tiempo)
  • Visión especial para detectar colores, tipografías, dobles espacios, tracks demasiado comprimidos o expandidos y cualquier cosa que pudiera suponer un "motivo de suspenso" para un profesor de diseño. Lástima que la carrera también me costara alguna dioptría extra.
  • Telepatía (desde entonces, puedo mantener conversaciones mentales con mis amigas)
  • Mi cuerpo y mi mente pueden actuar de manera independiente (esto era muy útil cuando tenía que coger apuntes pero necesitaba el cerebro para solucionar algún marrón de otra asignatura o simplemente me faltaban horas de sueño)
También son muy interesantes las cosas que aprendí entrevistando a un profesor de la Escuela Politécnica Superior (campus de Leganés). La entrevista iba sobre resolución de problemas matemáticos con inteligencia artificial pero también me explicó off the reccord cómo funcionan las evaluaciones al profesorado. Por lo visto, sí que las leen y les pasan los resultados a los profesores después del cierre de actas, para que la opinión de los alumnos no influya en las calificaciones. A los docentes que sacan mala nota dos cuatrimestres seguidos, los mandan a Colmenarejo. Para que nos entendamos, es algo así como cuando antiguamente mandaban a los exiliados a Siberia: está lejos, hace fresquete y el viaje en tren hasta allí es largo. Lástima que esta información llegara a mí durante el último curso.

Para que luego digan que en la universidad sólo se aprende a tener mala letra.

viernes, 23 de octubre de 2009

Quinto día, quinto curso

Mi último año de universidad fue un caos total y absoluto. Entre semana seguía con mis actividades frecuentes, menos el trabajo de freelance. Los fines de semana los pasaba trabajando a jornada completa en un medio de comunicación explotador de becarios por 250€ de mierda. Allí le encontré sentido a la frase "cuanto más poderoso es un ejército, peor es la comida".

Pero el caos no vino por mis horarios, sino porque tenía que hacer el proyecto final de carrera, además de los miles de millones de prácticas de rigor (marca de la casa de ésta nuestra universidad). Mi intención era entregar el proyecto en la convocatoria de junio y terminar así mis dos licenciaturas lo antes posible. Extrañamente, no me quedó nada para septiembre, aunque casi. Supondría un pequeño esfuerzo pero era posible... hasta que los ordenadores de las salas de montaje se infectaron con un gusano, que pasó de pen drive en pen drive y a otros ordenadores, entre ellos el mío.

Para hacer más amena toda esta historia, el profesor que nos daba la asignatura en la que teníamos que usar esas salas era el mismo que se ocupaba de todo lo relacionado con ellas. Es decir, estaba al corriente de la infección y era su misión erradicarla pero no lo hizo. Como dejar el tema ahí sería muy simple, añadiré que también era mi tutor del proyecto. ¿Seguimos? Me costó un triunfo conseguir las tres tutorías obligatorias: una para contarle mi proyecto, otra en un pasillo porque pasaba de darme cita y una tercera en la que no me hizo caso. A la única pregunta que pude hacer en aquella tutoría me contestó: "¿Es que Xxxxx y Xxxxxx no os han enseñado nada de Flash?" y me quedé con la duda.

En aquel preciso instante decidí que mi nuevo tutor sería Google, que no me va a poner pegas por preguntar cosas que no me han enseñado. Y un poco más tarde decidí que presentaba en septiembre. Más que nada, porque el ordenador en el que estaba haciendo el proyecto (PC con Windows XP) cascó por el puñetero gusano y en el portátil (iBook con 10.4) sólo tenía instalado el QuarkXPress (programa de maquetación) y el Photoshop y no encontré a nadie que tuviera el Flash para Tiger.

Convencí a mi padre para que comprara un ordenador nuevo, porque el PC no volvió a ser el mismo, por mucha limpieza que le hicimos. Le instalé todos los programas necesarios para el proyecto (Flash, Photoshop, Premiere, un compresor de vídeo y un editor cutre de audio) y me dispuse a pasar el verano más desesperante de mi vida. La beca de los fines de semana se terminó y encontré otra mucho mejor: cinco días en semana (lo que no necesariamente significa librar fines de semana) con jornada intensiva de tarde-noche. Mi horario podía ser de 16:00 a 23:00, de 17:30 a 00:30 o de 18:30 a 01:30. Puntualizaré que éste último era para acontecimientos especiales, como un partido de Champion. Buenafuente me hacía compañía mientras preparaba la cena y luego mi vecina me despertaba a las 8:30 de la mañana. Desde entonces veo a Buenafuente con otros ojos y odio a mi vecina de arriba.

El 24 de septiembre de 2008 presenté mi proyecto final de carrera. Allí se quedaron los millones de prácticas, los fallos informáticos, los archivos que se corrompen solos (cosas de QuarkXPress y de las salas de redacción), aquella asignatura de la que nos quitaron el examen porque el profesor no hablaba español suficiente como para que nos enteráramos de algo en clase y las largas colas de reprografía (¿por qué todas las chicas de reprografía son chonis?). Nada más salir de la universidad, mis padres me esperaban para ir a por una cámara de fotos. Después hice la maleta y a las pocas horas estaba en Barajas, facturando mi maleta para irme de vacaciones a Roma. Creo que me lo gané ¿no?

Y las frases de rigor:
  • "Tenemos que escucharlo sin sonido" (Periodismo Institucional)
  • "Son conejas. ¿Se dice conejas?" (profesor de Gestión y Promoción de Contenidos Audiovisuales que espero que a estas alturas ya domine el castellano como lengua extranjera)
  • "Uno de los mayores puntos de encuentro de parejas gays son los baños de El Corte Inglés. ¡Que lo he visto yo!" (Periodismo Institucional)
  • "Como Dios la trajo al mundo: sin ningún tipo de vello púbico" (Producción Audiovisual)
  • "Mercados cariñosos. ¡Te quiero, mercado!" (Periodismo Institucional)
  • "¡Cansino! ¡Que España no se rompe!" (Periodismo Institucional)
  • "¿Ustedes no han ido a los viajes esos de los jubilados donde te venden?" (profesor de Periodismo Institucional ignorando la edad media del alumnado)
  • "Diga lo que diga Llamazares, nadie le cree. Pobrecito, es que es así, es su desgracia" (Periodismo Institucional)
  • Profesor: "Aula Global está raro" - Alumno: "Lleva raro cinco años, es un sistema casposo que no funciona" (viva la intranet)
  • "Los planes anuales habitualmente se hacen para un año" (Periodismo Institucional)
  • "La economía del lenguaje significa que todos acabaremos hablando en andaluz" (Medios, Receptores y Usuarios)
  • "Yo como logosímbolo funciono mejor que César" (Postproducción Digital)
  • "Olvidaros de la práctica 3, que se ha perdido en las profundidades de Aula Global" (Periodismo Institucional)
  • "Yo también soy persona" (Postproducción Digital)

jueves, 22 de octubre de 2009

Cuarto día, cuarto curso

Cuarto fue el año de la desbandada. Aquel curso, un montón de compañeros (bueno, más bien compañeras, los hombres nunca abundaron) se fueron de Erasmus. Yo me quedé aquí, sufriendo la UC3M y cuadrando mis horarios como buenamente pude. Para quien no me conozca, diré que yo siempre he hecho un montón de cosas: natación, escuela de idiomas, trabajar, colaborar con una asociación de estudiantes... Los días más divertidos eran los martes: seis horas de clase, natación de 17:00 a 18:00, alemán de 18:00 a 20:00 y conversación en alemán de 20:00 a 21:00. Cuando llegaba a casa, tenía que ponerme a trabajar (cosas de ser freelance) o con las prácticas de la unversidad. Muchos días aparecía a las tantas, porque a la profe de conversación se le ocurría que podríamos ir a tomar algo y no estaba yo como para decir que no a un rato de vida social. Por si fuera poco, me presenté voluntaria para crear la revista de la EOI (que sólo tuvo un número, menos mal).

Este año fue cuando se desarrolló la competitividad de la clase, dando lugar a un pequeño poso de mal rollo entre distintos grupitos. Vale que no estás obligado a ser amigo del alma de todas y cada una de las personas a las que conoces pero no era cómodo que digamos. Aparte de eso, tuvimos problemas con la universidad, que se olvidaba de asignarnos profesores o los que nos asignaba pasaban de nosotros. Por ejemplo, Sistema Global de Medios. El hombre llegó a clase el primer día, nos contó las normas de la asignatura (sólo recuerdo "asistencia obligatoria") y nos dio un calendario con fechas de entrega de trabajos. No nos dio temario. No nos dio apuntes. No nos dio clase. Se limitaba a pasar una hoja para que firmáramos y a hacer tutorías individuales para los trabajos finales, pero obligaba a todo el mundo a quedarse, no sólo al tutorizado. En una de estas horas inútiles, me levanté y me fui. Lo siento, no iba a perder el tiempo escuchando cómo una compañera no encontraba documentación actualizada sobre nosequé tema.

Por fin la universidad hizo algo por nosotros: nombrar un vicedecano responsable de la carrera. Ya estaba bien que durante tres años nadie se hubiera ocupado de ver cómo funcionaba una titulación nueva ni de si había algo que cambiar. Claro, que las cosas tampoco cambiaron con nuestra nueva vicedecana. Nos reunimos con ella para presentarle todas nuestras quejas (acumuladas durante tres largos años) y nos contestó "sois un grupo experimental y conflictivo". Dimitió un año después.

Viéndolo desde la distancia, me doy cuenta de que aquel año no fue muy allá para mí. Sólo suspendí una asignatura (que aprobé en septiembre con un 9 :D e incluso me terminó gustando) pero apenas tenía vida más allá de la unviersidad y mis veintisiete trillones de actividades extra. Menos mal que volví a ser persona, aunque me costó año y pico más. Pero voy a dejar para el post del último curso cómo recuperé mi vida.

Sólo he podido rescatar tres frases del año académico 2006-2007, sed comprensivos:
  • "Uno puede ser culpable de degollar a alguien y estar muy contento" (Teoría y Análisis de la Narrativa Audiovisual)
  • "La típica escena de 'yo te salpico, tú me salpicas, qué bien lo pasamos'" (Teoría y Análisis de la Narrativa Audiovisual)
  • "No vale decir 'el enano ése estuvo cuarenta años'" (Historia del Periodismo en España)

Aviso
: hoy tengo la entrevista en el Instituto de Comercio Exterior. Ya redactaré el post explicativo correspondiente.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tercer día, tercer curso

Y pasé a tercero (curso 2005-2006). Los conjuntos, que estábamos repartidos entre Periodismo y Comunicación Audiovisual, nos juntamos en un solo grupo a partir de este curso. Entonces nos dimos cuenta de por qué nos habían separado: no cabíamos en el edificio que inauguraron en año en que comenzamos la carrera. Como no tenían aulas, nos dieron lo primero que tenían a mano: una sala sin ventanas, a la que apodamos cariñosamente "el zulo". Nos costó un tiempo pero conseguimos que nos sacaran de allí, aunque tuviéramos que dar cada clase en un aula diferente.

Aparte de los malabarismos con las aulas, también sabían hacer cosas muy divertidas con los horarios. Para que cuadrara el plan de estudios, tercero debía tener 14 asignaturas entre troncales y obligatorias, en lugar de las 12 habituales. Aún no sé cómo, pero aquel curso aprobé 12 asignaturas en primera convocatoria (las otras dos, en septiembre), un curso de humanidades de dos créditos (cosas absurdas de la UC3M sin las que no te dan el título), me saqué el carnet de conducir y aprobé los exámenes de la EOI en junio.

No recuerdo que me sucediera nada traumático, aunque aprendí que pasártelo bien viendo cómo Uma Thurman vestida de Bruce Lee descuartiza a gente con una katana no te convierte en un perturbado y un sádico y que incluso puede ser sano. También aprendí que puedo tragarme cualquier tipo de película, por aburrida, lenta o larga que sea, sin apenas tener secuelas psíquicas, que no sirvo para hacer análisis de contenido (formales sí, me salen de puta madre) y lo más importante de todo: que 63 puñaladas no son ensañamiento (siempre y cuando te maten a partir de la número 60).

Los profesores de este curso eran muy carismáticos, por eso os voy a dejar tantísimas frases (y eso que he filtrado unas cuantas).
  • "Podéis pintar y hacemos Altamira" (profesor de Filosofía Política pensando en alto sobre "el zulo")
  • "Antes de Marx, no había marxismo" (Filosofía Política)
  • "Podemos cambiar de sexo, podemos cambiar de familia y Michael Jackson cambia de raza" (Filosofía Política)
  • "Hay veces en las que el subtexto ya no... y entonces te llamo hijoputa" (Guión Cinematográfico)
  • "La gente normal, es decir, los no-periodistas" (Periodismo Local)
  • "La película es una batallita de orcos" (profesor de Gestión de la Empresa Informativa resume El Señor de los Anillos)
  • "Madonna es petarda porque ella quiere ser petarda" (Teoría y Crítica del Cine y la Televisión Contemporánea)
  • "En la época isabelina, las mujeres no podían subir al escenario... hasta que llegó Gwyneth Paltrow y lo cambió todo" (Teoría y Crítica del Cine y la Televisión Contemporánea)
  • "Uma Thurman ha matado a 40 japoneses pero es una broma" (resumen de Kill Bill vol. I en Teoría y Crítica del Cine y la Televisión Contemporánea)
  • "Y llegan a una casa muy siniestrosa en la que vive una encantadora familia caníbal" (resumen de La Matanza de Texas en Teoría y Crítica del Cine y la Televisión Contemporánea)

martes, 20 de octubre de 2009

Segundo día, segundo curso

Mi segundo año de carrera (curso 2004-2005) lo terminé traumatizada y con menos pelo. No, no se me cayó, simplemente me pillé tal rebote que, en un arrebato de locura, fui corriendo a la peluquería. Pero no adelantemos acontecimientos, que eso es del segundo cuatrimestre.

Por alguna extraña razón, todas y cada una de las asignaturas de aquel año tenían prácticas, incluso Geografía Descriptiva y Humana (cuyo examen duró más de 4 horas, por cierto, yo no sé a qué aspiraba ese señor). Aquel año no es que tuviéramos mucha vida social, más allá de la universidad y de los trabajos. Incluso quedábamos los fines de semana y los días que no teníamos clase para poder terminar a tiempo las prácticas en grupo. ¿Y los festivos y puentes? A leer todos los libros que nos mandaban y los cientos de miles de fotocopias que nos dejaban en reprografía.

En cuanto al profesorado, tuvimos de todo: un señor clasista que nos dijo que si nos parecía caro un manual de 70€ que sólo servía para su asignatura no estudiáramos (en otro grupo dijo que no le parecía bien que las clases medias pudieran acceder a los estudios superiores), otro con forma de limón que mandaba trabajos rarísimos (pocas veces me he sentido tan gilipollas como aquella vez que tuve que recortar formas de países en papel milimetrado y pegarlas después en una cartulina azul tabarca), una que se limitaba a ponernos documentales en vídeo y luego se marchaba (y que se pilló una baja por lumbago), otra con la voz tan aguda que se cascaban un par cristales cada vez que abría la boca... pero esto no es nada comparado con el ser al que voy a dedicar este post: la maligna, a la que tuvimos que sufrir durante el segundo cuatrimestre (el cucaracho y el retorno de la sosa os los dejo a vosotras, chicas).

Esta mujer daba una asignatura de la que, en mi humilde opinión, no tenía ni puñetera idea. No sabía usar el Power Point, por lo que nos traía las transparencias en Word con letra supergigante. Y tampoco sabía lo que era un salto de página y se tiraba toooooda la clase bajando líneas con la flechita del teclado. Bueno, el día que explicaba, porque apenas pudimos coger apuntes de esa asignatura. ¿A qué dedicaba las clases entonces? Pues, entre otras cosas, a sus idas de olla y a acosar al delegado. Yo creo que el pobre chaval no ha vuelto a dormir desde aquel día que la tipa ésta se le sentó delante en una postura de todo menos cómoda y empezo a mirarle lascivamente. El resto del tiempo, era simplemente desesperante y daba las dos horas enteras y si un triste descanso de cinco minutos, lo que hacía que muchos sintiéramos ganas de recurrir al suicidio.

Pero lo mejor de todo fue el examen. Le habíamos preguntado millones de veces cómo sería y ella aún no lo había decidido. Nos dijo algo así como "no sé por qué os preocupa tanto el examen". Copón, pues porque si lo suspendemos tenemos que verte el careto otra vez en septiembre. Finalmente, se dignó a darnos una respuesta:
Profesora - El examen constará de tres partes: un test, dos preguntas cortas y una pregunta larga.
Alumna - ¿El test será multirrespuesta?
[varios segundos de silencio]
Profesora - Sí. Tú tienes tres opciones: la A, la B y la C, y eliges una.

Llegó el día del examen. La señora se planta delante de la clase y nos suelta: "Bueno, el examen ha cambiado un poco". ¿Un poco? "El test lo he quitado y las tres preguntas se han convertido en una sola. ¡Pero os dejo elegir!". Vale, me estás diciendo que, como no te ha dado la gana preparar el examen, has sacado dos temas a boleo de entre todo el material infumable y sin sentido que has dejado en reprografía y que me vas a poner la nota que te dé la gana. Pero gracias por dejarme elegir la pregunta.

Efectivamente, nos puso la nota que le dio la gana. Jamás he visto tanta gente en una revisión de examen. Fíjate lo bien que corrigió, que una alumna que no se había presentado sacó un notable. Entré a la revisión con mi 3 (seguro que esto lo hizo el universo para compensar aquel examen para el que aprobé sólo con leerme el temario el día de antes y poder recobrar así su equilibrio). Para empezar, la mujercilla no hacía más que llamarme María. Pero eso no fue lo mejor, lo mejor fue cuando le pedí ver mi examen, ella me lo dejó y vi que no tenía ni una sola marca de bolígrafo.
Laura - Perdón, hay una cosa que no entiendo.
Profesora - Dime, María
L - Me llamo Laura (por tercera vez)
P - Ay, perdona
L - ¿Qué es lo que he hecho mal?
P - Esto... (buscando a toda prisa en el cuadernillo de examen). ¡Sí, aquí!
L - ¿Qué?
P - Ésta palabra no existe
L - ¿Qué palabra?
P - Blog [sí, estáis leyendo en un blog que a alguien que tienen un blog le han dicho que no existe la palabra blog]. No se dice blócgs [ella pronunciaba así de bien]
L - Entonces, ¿cómo se dice?
P - We'lós

Supongo que querría decir "weblog" pero en ese momento estaba sumida en mi propia indignación, pensando en la reclamación que le iba a poner y en pedir una doble corrección de examen. Fui al punto de desinformación de la Facultad de Comunicación, desde donde me mandaron al punto de información de Ciencias Sociales y Jurídicas. Una vez allí, me dijeron que la reclamación tenía que ponerla en Comunicación. No sé con qué cara miré al pobre becario pero me hizo el favor de recoger la reclamación muy amablemente, aunque fuera para el Departamento de Comunicación. Escribí la reclamación de forma educada (faltaría más), aproveché la misma para pedir la doble corrección y, con el mismo impulso que me llevó hasta el punto de desinformación, pasé por la peluquería esa misma tarde y me corté el pelo a la altura del lóbulo de la oreja (menos mal que el pelo crece).

Varias semanas más tarde (por no decir mes y pico) recibí un certificado de la universidad, en el que decía que, tras haber consultado la profesora, ésta había afirmado que no hubo ninguna irregularidad en la corrección de los exámenes. A ver, no te va a decir "no me dio la gana corregir los exámenes de segundo ¿qué pasa? Es que son ochenta y tantos alumnos y escriben mucho". Como la palabra de la profesora tenía más peso que todas las reclamaciones que le pusieron, creyeron su versión y denegaron las dobles correcciones.

Por lo que supe más tarde, echaron a esta profesora de la UC3M. Al curso siguiente estaba dando clases en otra universidad pública, de la que a partir de aquel día me alegré de no ser alumna, aunque me pillara más cerca de casa y nunca me haya gustado madrugar.

Y, para terminar, algunas frases que me amenizaron el año. Así os desintoxicáis un poco del truñazo que acabo de soltar en un momento.
  • "Se me ha puesto todo de punta" (Fotoperiodismo)
  • "Si no se finje, no les puede ir bien" (Fundamentos de la Economía)
  • Profesor: "Los ricos también entran en el reino de los cielos. De hecho, entran más que la gente normal" - Alumna: "Sí, porque untan a San Pedro" (Fundamentos de la Economía)
  • "Si no vas al gimnasio, te conviertes en un paria de la tierra" (Historia del Mundo Actual)
  • "¿Y por qué siempre viene alguien y te mata?" - "Por gilipollas" (conversación con una compañera acerca de las leyendas urbanas)
  • "¡Que diga que no se lo sabe, no que se invente cosas!" (acerca de la extraña conducta de algunos profesores durante las explicaciones)
  • "¿A otros profesores también se les atranca la llave?" (Comunicación Corporativa)
  • "Perdón, no miréis, que os vais a marear" (Comunicación Corporativa)
  • "Desechad sucesos tipo 'Niño se traga un cocodrilo'" (Relato Informativo I)

lunes, 19 de octubre de 2009

Primer día, primer curso

Queda oficialmente inaugurada la "Semana temática UC3M" que varios blogs vamos a dedicar al sufrimiento universitario. La idea surgió de casualidad en los comentarios a un post de uno de los blogs participantes. Yo he decidido dedicar cada día a algo que me ocurriera en un curso.

Empecemos por el principio: primero de carrera.

Yo estaba contenta y feliz, porque me había llegado la nota para estudiar la carrera que quería (Periodismo-Comunicación Audiovisual). Era el primer año de esa carrera y no sabían muy bien dónde meternos, aunque acababan de abrir la Facultad de Comunicación (sin terminarla, que convivimos un tiempo con las obras). Decidieron partir la lista en dos y empaquetaron a media clase con los estudiantes de Periodismo y a la otra media con los de Comunicación Audiovisual. A mí me tocó con los de Periodismo y aún hoy, seis años después, no sé si eso es bueno o malo. Los profesores no entendían muy bien eso de que estuviéramos grupo y medio en la misma clase, pero bueno, eso es otra historia.

Y llegaron los temidos exámenes de febrero. No resultaron especialmente traumáticos (si pasamos por alto que tuve un retraso de 18 días que luego no resultó ser más que eso, un retraso). Hasta que salieron las notas y ví que había suspendido Historia de España. Lo mejor de todo es que el profesor tardó tanto en publicar las notas que la revisión se celebró el 11 de marzo de 2004 (también conocido como 11-M).

Yo me presenté en la universidad para la revisión del examen sin saber nada de trenes ni de atentados ni ná de ná. Tampoco encontré nadie hablando del tema, porque había huelga de estudiantes y la universidad estaba vacía. Empecé a sospechar cuando ví que a mi móvil le pasaba algo con la cobertura y nadie venía a la revisión, cuando hacía media hora que tendría que haber empezado. Finalmente, apareció un compañero, que me explicó lo que había sucedido y me prestó una cutre-radio de ésas que regalan con el champú. Como todos comprenderéis, la revisión se cambió a otro día.

Y llegó la fecha definitiva de la revisión. El profesor me dijo que mi examen no estaba mal y que tenía que mandar a alguien a septiembre (gracias, hombre). Me jodió mucho que me suspendiera porque sí pero más me jodió cuando me dijo "porque tu examen no es un examen desastroso, como puede ser éste" mientras me mostraba el examen de una compañera que tenía ¡¡un 6,5!! (increíble pero cierto). Luego intentó suavizarlo con un "haga lo que haga, usted está aprobada en septiembre". Y así fue: hice un examen de mierda y saqué un 5,5.

En esta primera época de exámenes, descubrí una de las leyes no escritas de la Carlos III: hay un porcentaje máximo y un mínimo de alumnos que deben aprobar o suspender. Esta ley se demuestra con lo que acabo de contar pero también con lo que ocurrió en otra asignatura, en la que tuvieron que bajar el mínimo exigido en el examen para poder hacer media con las prácticas y llegar al mínimo de aprobados. Cosa que, por otra parte, no me extraña lo más mínimo, porque a nadie se le ocurre poner un examen tipo test multirrespuesta que resta (compañeras de sufrimientos, ¿restaba de verdad o me lo he inventado y simplemente fue multirrespuesta y jodido de narices? Aclaradme la duda, porfa).

En los exámenes de junio me reafirmé en esta creencia en los porcentajes y además aprendí que da igual que hayas ido a clase y entregado todos los trabajos del mundo (incluso los que no son obligatorios) cuando sacas un 4,5. Da igual lo que hayas hecho durante el curso, que te vas a quedar con tu 4,5 igualmente (luego los profesores tienen las narices de hablarnos de "trabajo diario" y "evaluación continua"). Con éste me piqué (porque yo soy así, me pico con cualquiera) y estudié tanto que saqué un 8,5 en un examen pensado más para torturar a los estudiantes que para que demostraran sus conocimientos (prueba de ello es que mucha gente lo suspendió y fue de cabeza a la tercera convocatoria).

Y hasta aquí los "mejores momentos" de mi primer año. Os dejo con algunas frases célebres de ese curso:
  • "Nada mejor para leer a Proust que una buena tuberculosis" (Movimientos Literarios Contemporáneos).
  • "Tenéis que aprender a aburriros en silencio" (Movimientos Literarios Contemporáneos)
  • "No maten nada que no tengamos necesidad de comérnoslo" (Historia de España, acerca de las moscas que volaban por la clase)
  • "El punto y coma, ese gran desconocido" (Lengua Española I)
  • "Si supiera lo que está haciendo, seguramente se aburriría" - "El hecho de que sepa lo que está haciendo, no significa que se aburra" (conversación con una compañera, acerca de los hábitos extraños de los profesores)
  • (leáse con acento argentino) "Dejá de hacerte puñetas mentales" (Introducción a la Publicidad)
  • Alumna: "¿Qué es una homilía?" - Profesor: "El rollo que te suelta el cura" (La Noticia Periodística)

Semana del sufrimiento universitario

Hace unos días, surgió en el blog de Blanca la idea de hacer una "semana temática UC3M", dedicada a los años que hemos pasado allí y las consecuencias que esta experiencia ha tenido en nosotras. Las bloggers que participan en tal evento, aparte de servidora, son:
Por la parte que me toca, he decidido dedicar cada día laborable a un curso (de primero a quinto, obviamente). El fin de semana publicaré una lista de cosas que he sacado de aquellos años. Disfrutadlo, tanto si habéis compartido nuestros sufrimientos, como si sois de otra universidad o no sois ni habéis sido estudiantes universitarios.

Aprovecho el post para dar a Irene la bienvenida a la blogosfera. El fenómeno lobby es realmente poderoso, incluso para gilipolleces como ésta :P